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Sustituyen las Resoluciones 17, 29, 36, 45, 51, 71,

98, 108, 133, 136, 147, 158, 166, 179, 181, 187,

207, 211, 233, 250, 258, 264, 272, 278, 288,

301, 311, 329, 337, 344, 351 and 354

EN APOYO DE UNA CULTURA DE LA VIDA

     Considerando que, Caballeros de Colón tiene el compromiso histórico profundo de oponerse a cualquier acción o política del gobierno que promueva el aborto, la investigación con células madre, la clonación humana, la eutanasia, el suicidio asistido y otras ofensas en contra de la vida; y

     Considerando que, la Orden apoya programas que proporcionen a las mujeres que enfrentan embarazos en crisis alternativas al aborto, incluyendo la adopción, y que promovemos proyectos que proporcionan apoyo espiritual a las mujeres que sufren los efectos traumáticos emocionales y psicológicos del aborto; y

     Considerando que, nuestro Programa de Ultrasonido ha proporcionado una ventana al vientre colocando 600 aparatos de ultrasonido en 50 estados y un número cada vez mayor de provincias de Canadá; y

     Considerando que, ratificamos nuestro compromiso con la construcción de una “cultura de la vida” promoviendo políticas en favor de la familia, y reconociendo que en el seno de las familias sólidas y sanas en donde se enseñan los valores morales y se transmite el legado espiritual de la nación; y

     Considerando que, el 13 de mayo de 2015, el Congreso de EE.UU. aprobó la Ley de Protección del Nonato Capaz de Sentir Dolor que de hecho prohibiría el aborto después de la 20ª semana de gestación, reconociendo los estudios científicos autorizados que demuestran que el niños nonato en esa etapa siente dolor; y

     Considerando que, el Papa Francisco ha llamado al aborto el producto de una “difundida mentalidad de lucro, de la cultura del desperdicio, que ha esclavizado hoy los corazones de tantas personas”; y

     Considerando que, apoyamos una legislación que prohíba que más de $500 millones de dólares anuales de los contribuyentes se entreguen a Planned Parenthood Federation of America, el mayor proveedor de abortos de Estados Unidos, que realiza más de 300,000 abortos al año; y

     Considerando que, Caballeros de Colón tiene una larga historia de apoyar marchas y manifestaciones por la causa de la cultura de la vida en los países donde tenemos una presencia formal; y

     Considerando que, el Papa Benedicto XVI afirmó que “los políticos y legisladores católicos, conscientes de la grave responsabilidad que enfrentan, con base en una conciencia adecuadamente formada, deben sentirse especialmente obligados a proponer y apoyar leyes inspiradas por los valores basados en la naturaleza humana”; y

     Considerando que, en Evengalii Gaudium, el Papa Francisco nos recordó que “Entre las personas vulnerables que la Iglesia desea atender con especial amor y cuidado se encuentran los niños nonatos, las criaturas más indefensas e inocentes entre todos nosotros…esta defensa de la vida nonata está estrechamente relacionada con la defensa de los derechos humanos. Implica la convicción de que el ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y cualquier etapa de su desarrollo”; y

     Considerando que, en su encíclica más reciente, Laudato Si, el Santo Padre reiteró que “Como todo está interrelacionado, la preocupación por la protección de la naturaleza es también incompatible con la justificación del aborto. ¿Cómo podemos enseñar genuinamente la importancia del cuidado de los demás seres vulnerables, por difícil e incómodo que pueda resultar, si no somos capaces de proteger el embrión humano, incluso cuando su presencia resulte incómoda y cree dificultades?”

     Por lo tanto, se resuelve, que seguiremos expresando a nuestros representantes electos la necesidad de adoptar una legislación que proteja la vida humana en todas sus etapas y se oponga al aborto, la investigación con células embrionarias, la clonación humana, la eutanasia, el suicidios asistido y otras ofensas en contra de la vida; y

     Se resuelve también, que creemos que las mujeres se merecen algo mejor que el aborto y seguiremos apoyando los embarazos en crisis con alternativas al aborto, y promoveremos proyectos que proporcionen apoyo espiritual a las mujeres y los hombres que sufren los efectos traumáticos psicológicos del aborto; y

     Se resuelve también, que llamamos a adoptar leyes que reconozcan y protejan legalmente los derechos de conciencia de los médicos, las enfermeras, farmacólogos y otro personal médico, garantizando que no se vean obligados a proporcionar servicios médicos que violen sus creencias religiosas, e insistimos en una protección similar para los hospitales católicos; y

     Se resuelve también, que llamamos al Senado de Estados Unidos a adoptar con rapidez la Ley de Protección del Nonato Capaz de Sentir Dolor aprobando esta legislación en favor de la vida y entregándola al Presidente de Estados Unidos, a quien llamamos a firmar esta ley; y

     Se resuelve también, que Caballeros de Colón seguirá defendiendo las enseñanzas tradicionales de la Iglesia en relación con la pena de muerte, tal como lo explican el Catecismo de la Iglesia Católica y San Juan Pablo II en Evangelium Vitae; y

     Se resuelve también, que ratificamos nuestra política de siempre de no invitar a eventos de Caballeros de Colón a ninguna persona, en especial a funcionarios públicos o candidatos a un puesto público, que no apoyen la protección legal de los niños nonatos, o que promuevan la legalización del suicidio asistido o la eutanasia, y que prohibimos que estas personas renten o usen de otra forma las instalaciones bajo control de nuestros miembros, o que hablen en los eventos de Caballeros de Colón, o que se les otorgue cualquier tipo de honores o privilegios de nuestra Orden, o que los inviten a servir como presidentes honorarios de algún evento, celebración o comité, o que ocupen algún puesto en Caballeros de Colón; y

     Se resuelve también, que una vez más nos comprometamos a rezar el Rosario con frecuencia, a ayunar y hacer penitencia en reparación de los daños perpetrados en contra del don de la vida, y que buscamos la intercesión de la Santísima Virgen María, quien dijo “Sí” a la vida, para el establecimiento de una “cultura de la vida” en nuestra sociedad.