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Un Destello Celestial

Rodeado del esplendor de la Catedral Basílica de San Luis, el Capellán Supremo Arzobispo William Lori de Baltimore predica durante una misa a la que asistió la Junta Directiva de la Orden, el 29 de julio.

  Fotos

Ascender los peldaños tallados en piedra, abrir las gruesas puertas de madera y entrar a una antesala del paraíso. Esta es la experiencia que les espera a los visitantes de la Catedral Basílica de San Luis en la ciudad que lleva el nombre del gran monarca francés. El toque celestial viene de una panoplia de mosaicos que adornan los muros y el domo de la catedral, que alberga la colección más grande de obras de arte de este tipo en el hemisferio occidental. 

Los números relacionados con los mosaicos asombran a la mente tanto como las imágenes cautivan la imaginación. Con una obra empezó en 1912, dos años antes de que se completara la construcción de la catedral, y terminó en 1988, los mosaicos constan de más de 41 millones de piezas de vidrio (llamadas teselas) que cubren 83,000 pies cuadrados. Se aprecian muchos colores en los muros decorados, pero los más predominantes son el dorado y el caoba, los cuales se unen para crear una atmósfera audaz y brillante aunque tenue de cierta forma que atrae a la mente a la alabanza. La obra se realizó con más de una docena de artesanos, incluyendo la reconocida compañía vidriera, Tiffany Studios, pero no hay indicios de alteraciones estilísticas, al menos para el ojo no entrenado. La iglesia baja, o cripta, incluye un museo de mosaicos que documenta y explica el proceso de 76 años de producción e instalación.  

A pesar de que hay muchas maneras de hablar acerca de los mosaicos, un joven visitante recientemente lo dijo muy claramente, estando de pie bajo el domo, exclamó, "¡Wow!"

El factor de asombro está expresado en los dos grandes mosaicos en cada lado del transepto. De un lado está la escena de Pentecostés, con el fuego del Espíritu Santo envolviendo a los discípulos en una ráfaga de pureza, tanto aterradora como inspiradora. Del otro lado está Jesús resucitado de pie frente a María Magdalena, quien pronuncia una sola palabra, "Rabboni". Se invita al espectador a arrollidarse con ella, pero es muy probable que se quede sin aliento ante la belleza de la escena. 

La catedral reemplazó a la sede arquidiocesana anterior, ahora conocida como la Antigua Catedral, una estructura de 1834 que se extiende a lo largo del Río Mississippi, a poca distancia del Arco Gateway. Ambas tienen las condiciones de una basílica menor, la Nueva Catedral se ganó el honor en 1997, dos años antes de que el Papa Juan Pablo II la visitara en su viaje pastoral a San Luis. 

Llegaron Caballeros de Colón en grandes cantidades a la Nueva Catedral, el 29 de julio para la misa dominical de vigilia. También presentes como parte de su itinerario previo a la convención, estuvieron los miembros de la Junta Directiva de la Orden y sus esposas, incluso al Caballero Supremo, Carl Anderson y su esposa, Dorian, estuvieron entre los devotos. El Capellán Supremo Arzobispo, Willam Lori de Baltimore fue el celebrante y homilista principal.

En referencia a la lectura del evangelio en la que Jesús describe el reino de los cielos como un tesoro por el que una persona vende todo para comprar, el Arzobispo Lori dijo que a los Caballeros de Colón se les llama a entregarse totalmente en servicio a Dios y al prójimo. El fundador de la Orden, el Venerable Padre Michael McGivney, les dejó a sus Caballeros una guía simple para ayudarles a responder a este llamado a través de los principios de caridad, unidad y fraternidad, dijo el arzobispo. Al aceptar y vivir estos principios, los Caballeros se acercan más al tesoro del reino, agregó.

El llamado del Arzobispo Lori no pudo haber tenido un mejor trasfondo: con las piezas deslumbrantes de mosaico, la Nueva Catedral les daba a los Caballeros un vistazo glorioso de ese tesoro celestial.