Junio Amor Desprendido
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El amor desinteresado

La forma del amor marital y familiar está dada por Dios mismo, que es amor. A la familia cristiana, la iglesia doméstica, se le ha confiado la vocación irremplazable de ser la primera escuela de amor humano y divino.

Meditaciones

Los padres tienen, o deben tener, una relación única con sus hijos. Han sido llamados por Dios a amar a sus hijos con el mismo amor fiel y desinteresado con el que fueron concebidos…Claro que la noción de “amor altruista” no es un concepto idealista o ingenuo soñado por los teólogos. Es un amor altruista, demandante y sacrificado cuya fuente es la Trinidad y revela más plenamente a Jesús en la Cruz. Requiere lo que el Papa Francisco llama “un éxodo de sí”, para que nos podamos enfocar en las necesidades de los otros, incluso cuando eso provoca perturbaciones en nuestra vida. …

Lo más fundamental es que enseñar a los hijos el “arte de vivir” implica lecciones de fe y carácter. Los padres enseñan a sus hijos sus primeras oraciones, los llevan a Misa el domingo y les ayudan a desarrollar un sentido básico de lo que está bien o mal, junto con un sentido de responsabilidad. También les enseñan gratitud y generosidad al ayudarlos a cuidar sus posesiones, a no esperar siempre lo último y lo mejor de todo, y a crecer con el hábito de compartir lo que tienen con otros. Además, los padres ayudan a sus hijos a manejar las inevitables desilusiones de la vida, incluyendo las envidiosas comparaciones que son parte de la cultura materialista y altamente competitiva en la cual vivimos. La mejor forma de aprender estas lecciones es en casa, en un ambiente de respeto y amor…

Como lo dijo el Papa Francisco “A los padres corresponde… no solo engendrar a los hijos, sino también llevarlos a Dios” (Lumen Fidei, 43).65

  1. ¿Qué aprendemos de nuestra familia? ¿Hemos aprendido “el arte de vivir”? Si es así, ¿en qué consiste este “arte de vivir”?
  2. ¿Qué es el amor altruista?
  3. ¿Cómo hemos aprendido sobre el amor altruista de nuestra familia?

Lectura de las Escrituras—Salmo 119, 1-3, 9-12, 33-38, 105-108.

Una plegaria a Dios, el Legislador

Felices los que van por un camino intachable,
   los que siguen la ley del Señor,
Felices los que cumplen sus prescripciones
   y lo buscan de todo corazón,
los que van por sus caminos,
   sin hacer ningún mal
   ¿Cómo un joven llevará una vida honesta?
   Cumpliendo tus palabras.
Yo te busco de todo corazón:
   no permitas que me aparte de tus mandamientos.
Conservo tu palabra en mi corazón,
   para no pecar contra ti.
Tú eres bendito, Señor:
   enséñame tus preceptos.
   Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,
   y yo los cumpliré a la perfección.
Instrúyeme, para que observe tu ley
   y la cumpla de todo corazón.
Condúceme por la senda de tus mandamientos,
   porque en ella tengo puesta mi alegría.
Inclina mi corazón hacia tus prescripciones
   y no hacia la codicia.
Aparta mi vista de las cosas vanas;
   vivifícame con tu palabra.
Cumple conmigo tu promesa,
   la que hiciste a tus fieles.
Tu palabra es una lámpara para mis pasos,
   y una luz en mi camino.
Hice el juramento –y lo sostengo–
   de cumplir tus justas decisiones.
Estoy muy afligido, Señor:
   vivifícame, conforme a tu palabra.
Acepta, Señor, las ofrendas de mis labios,
   y enséñame tus decisiones.

Proyecto de familia

Una parte importante del amor consiste en hacer cosas por amor a otros, incluso cosas que pueden parecernos desagradables. Para alentar estos pequeños sacrificios, investigue y haga cuentas de sacrificios (conocidas también como “cuentas de buenas obras”) inspiradas por algo que solía hacer de niña Santa Teresita del Niño Jesús. Las cuentas de sacrificios son esencialmente una forma de ayudar a la familia a buscar oportunidades para hacer pequeñas ofrendas de amor a Dios por medio de pequeños actos de servicio altruista.