Septiembre Caridad
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Caridad

Sabemos del amor de Dios por las Escrituras, el testimonio de Dios mismo, donde leemos que “lo que hicieron por el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron por mí” (Mateo 25, 40). Las Escrituras por lo tanto enseñan a todos, incluyendo a las familias, a practicar la caridad porque Cristo está presente en cada persona, en especial en los pobres y necesitados.

Meditaciones

De Amoris Laetitia del Papa Francisco

Una pareja casada que experimenta el poder del amor sabe que este amor está llamado a vendar las heridas de los rechazados, a promover la cultura del encuentro y a luchar por la justicia. Dios ha dado a la familia la tarea de “domesticar” al mundo y ayudar a todos a ver a cada ser humano como su hermano…Por su parte, las familias abiertas y generosas encuentran lugar para los pobres y desarrollan amistad con los que son menos afortunados que ellos. En sus esfuerzos por vivir según el Evangelio, toman en cuenta las palabras de Jesús: “cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mateo 25, 40). De una forma muy real, sus vidas expresan lo que se pide de todos nosotros: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. Y serás bienaventurado.” (Lucas 14, 12-14). ¡Será bendecido! Ése es el secreto de una familia feliz.

Por su testimonio así como por sus palabras, las familias hablan a otros de Jesús. Transmiten la fe, suscitan el deseo de Dios y reflejan la belleza del Evangelio y su forma de vida…Su fecundidad se expande y de incontables formas hace que el amor de Dios esté presente en la sociedad.81

  1. ¿Cómo vivimos la caridad hacia otros en nuestra familia?
  2. ¿Por qué la caridad enriquece la vida en familia y expande su fecundidad? ¿Creemos que la gente puede encontrar realmente a Dios ayudando a los necesitados? ¿Por qué, o por qué no?
  3. ¿Cómo puede nuestra familia aprender a conocer mejor a Dios por medio del amor en nuestra propia familia y hacia los desconocidos?

Lecturas de las Escrituras—Salmo 86, 1-7, 11-12

Una plegaria por la protección de Dios para los pobres

Oración de David.
Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
   porque soy pobre y miserable;
Protégeme, porque soy uno de tus fieles,
   salva a tu servidor que en ti confía.
Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
   porque te invoco todo el día;
Reconforta el ánimo de tu servidor,
   porque a ti, Señor, elevo mi alma.
Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
   rico en misericordia con aquellos que te invocan:
¡atiende, Señor, a mi plegaria,
   escucha la voz de mi súplica!
Yo te invoco en el momento de la angustia,
   porque tú me respondes.
Indícame tu camino, Señor,
   para que yo viva según tu verdad;
   orienta totalmente mi corazón
   al temor de tu Nombre.
Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón,
   y glorificaré tu Nombre eternamente.

Proyecto de familia

Sean voluntarios en familia junto con su parroquia, el consejo local de Caballeros de Colón u otro ministerio católico. Si no hay obras de caridad católicas a proximidad, entonces piense en presentarse como voluntario en una cocina de caridad u otra obra similar.