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En emotiva ceremonia, Juan Pablo II se convierte en ‘Beato’

5/1/2011

Reconociendo el deseo de los católicos de todo el mundo de ver a Juan Pablo II elevado a santo, el domingo 1° de mayo, el Papa Benedicto XVI dio otro paso en este proceso al beatificar a su antecesor en una ceremonia solemne pero alegre en la Plaza de San Pedro el domingo 1 de mayo de 2011.

Más de un millón de fieles que se congregaron frente a la Basílica de San Pedro y en las calles de Roma respondieron con ovaciones exuberantes cuando Benedicto declaró oficialmente: "A partir de ahora el Papa Juan Pablo será llamado beato", y estableció el día de fiesta del difunto pontífice el 22 de octubre, día de su toma de posesión al papado en 1978.

El Caballero Supremo Carl A. Anderson, estuvo presente en la ceremonia de beatificación representando a 1.8 millones de Caballeros de Colón en todo el mundo, incluyendo a los de la patria polaca del Papa. Anderson se reunió con Juan Pablo II en diversas ocasiones y el Papa lo nombró en funciones clave de los órganos consultivos del Vaticano. En entrevistas con la prensa antes de la beatificación, Anderson dijo que el legado de Juan Pablo II incluye su dedicación a una "civilización del amor" y la paz, y sus llamados a los laicos para reconstruir la Iglesia y transformar a la sociedad de conformidad con los valores del Evangelio.

El Caballero Supremo también visitó la tumba del Papa en la Basílica de San Pedro para entregar un volumen encuadernado de mensajes de jóvenes católicos que Caballeros de Colón recibió a través de Headline Bistro, la página web de noticias de la Orden. Los mensajes personales fueron enviados por miembros de la "Generación Juan Pablo II" que creció durante su largo pontificado y debe gran parte de su fe y su visión de la Iglesia al Papa que inauguró la Jornada Mundial de la Juventud y llevó especialmente en su corazón a los jóvenes.

En una homilía emotiva y personal extraída de las lecturas bíblicas del día y de su larga colaboración y amistad con Juan Pablo, el Papa Benedicto XVI recordó la Misa funeraria para el fallecido pontífice hace seis años y la opinión popular - expresada con las palabras "Santo Subito "(Santo ya) - de que su predecesor debía elevarse inmediatamente en el camino hacia la santidad. En respuesta a este sentimiento, poco después de ser elegido en 2005, el Papa Benedicto XVI renunció al período habitual de espera de cinco años para iniciar el proceso de canonización.

"Y he aquí que el día esperado ha llegado", dijo Benedicto en su homilía. "Ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: ¡Juan Pablo II es beato!".

Señaló que la beatificación se llevaba a cabo el Domingo de la Misericordia Divina, fiesta que Juan Pablo II instituyó en el domingo posterior a Pascua y reflejaba la devoción del difunto pontífice por los mensajes de la Divina Misericordia que popularizó la monja polaca Santa Faustina Kowalska, a quien canonizó como la primera santa del nuevo milenio en abril de 2000.

En comentarios profundamente personales, Benedicto XVI recordó su larga relación con el difunto Papa durante sus años como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. "Pude estar cerca de él y llegué a venerarlo todavía más", dijo. "Su profundidad espiritual y la riqueza de su sabiduría sostenían mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado".

Benedicto XVI concluyó su homilía dirigiéndose a su antecesor en el cielo: "¡Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo, porque has creído! Te rogamos que continúes sosteniendo desde el Cielo la fe del Pueblo de Dios. A menudo nos has bendecido en esta Plaza desde el Palacio Apostólico: ¡Bendícenos, Santo Padre! Amén".