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Hombres de Oración Y Acción
¿De dónde obtuvo el Padre
McGivney esa sabiduría? ¿Cómo
pudo anticipar el énfasis que daría
la Iglesia al papel de los laicos y
que salió a la luz con las enseñanzas
del Concilio Vaticano
Segundo, casi 100 años después de
su muerte? ¿Cómo es que expresó
en términos prácticos lo que el
Papa Juan Pablo II y el Papa
Benedicto XVI, después de más de
un siglo, enseñarían en una lengua
más teológica y espiritual? La
única respuesta es que la sabiduría
del Padre McGivney fue un don de
Dios. Fue iluminado por el
Espíritu Santo para fundar una organización fraternal de
católicos, que el mismo Espíritu Santo protegería y
guiaría hacia el siglo XXI y hacia el futuro.
La relación del Padre McGivney con Jesucristo fue la
base de su sabiduría y visión. Fue en la sagrada
humanidad de Cristo, especialmente en su devoción al
Sagrado Corazón, donde el Padre McGivney alcanzó a
reconocer la santidad de la vida humana y la dignidad de
la persona humana. El misterio de la Encarnación le
reveló la naturaleza de la persona humana, el hombre en
su camino hacia Dios.
The mystery of the Incarnation revealed to him the nature of the human person, man on his way to God.
La oración es una gran maestra. Quien dedica tiempo
a estar con Dios en la oración diaria, aprende acerca
de sí mismo, acerca de Dios y de lo que Dios espera de
cada uno. Muchos pasamos nuestro tiempo de oración
hablando a Dios acerca de nuestros pecados y defectos.
Para quien ya ha aprendido el camino que lleva a la virtud
y aleja del pecado, la oración lleva a un nivel más
profundo de comunicación con Dios. Nos volvemos más
receptivos a lo que desea enseñarnos y comunicarnos.
La vida de oración del Padre McGivney le enseñó acerca
de la persona humana.
Por ser un hombre de Dios y un hombre de oración,
el Padre McGivney percibía las necesidades de aquellos
que estaban a su alrededor. Su reacción fue aliviar la
carga de los demás. Mientras atendía sus necesidades
espirituales y materiales, les recordaba su dignidad. De
hecho, él fue más allá de las “necesidades”. Estaba convencido
de que la diversión y el entretenimiento pueden
proporcionar un “respiro” a aquellos que sufren y trabajan
duro. Este profundo sentido de la belleza de la persona
humana lo impulsó a fundar los Caballeros de
Colón. Por su humanidad y su fe católica, sus Caballeros
reafirmarían mutuamente su dignidad y valor como personas,
y ayudarían a los más necesitados..
Vista así, la misión actual de los
Caballeros de Colón es muy seria.
El urgente llamado a la nueva
evangelización parece casi diseñado
para nosotros.
Nuestra Orden se
encuentra en una
situación perfecta
para servir a la
Iglesia y llevar el
mensaje del Evangelio
y la visión del
Padre McGivney a
todos los rincones
del mundo secular.
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