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| Los miembros de la jerarquía, incluyendo a nueve cardenales, se unieron a la sana diversión desde la mesa de honor. |
Una bandera por cada estado y una canción en cada corazón marcaron el alegre ambiente de la Cena de Estados del martes en la Convención Suprema de Caballeros de Colón. El banquete anual fue para los delegados de todo el mundo y sus familias una oportunidad para mostrar sus colores y compartir el orgullo que sienten por su estado.
Al tiempo que una banda tocaba las canciones de cada estado, provincia o jurisdicción, los delegados de esa zona se ponían de pie para hacer ondear sus banderas y cantar sus canciones. Algunas tonadas eran conocidas, como “Home on the Range” de Kansas, pero otras habían sido compuestas para esta ocasión. Los delegados relacionados con más de una localidad se pusieron de pie en repetidas ocasiones, y aquellos que tenían amigos en otro estado – o que simplemente tenían ganas de ponerse de pie y cantar -- se unieron al coro más de una vez.
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| Una delegación de Luzon, Filipinas. |
Cuba, que celebra el 100º aniversario del establecimiento del primer consejo de Caballeros de Colón en la isla, fue una delegación especialmente festejada. Las actividades en ese país han sido reactivadas en años recientes.
El crecimiento del establecimiento más reciente en Polonia también era evidente. Los delegados de Polonia y sus familias ocupaban tres mesas, y en muchas otras ondearon solidariamente las banderas.
Los miembros de la jerarquía, incluyendo a nueve cardenales, se unieron a la sana diversión desde la mesa de honor, y algunos bajaron a la pista de baile a unirse a las canciones de los miembros de su estado.
Todos los invitados se pusieron de pie y cantaron cuando tocó el turno a la canción del estado anfitrión, Arizona, en agradecimiento a todo lo que ha hecho el Consejo de Estado de Arizona para organizar la convención.
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| Cardinal Francis George de Chicago, presidente de la Conferencia de Obispos Cátolicos de los EE UU. |
Se citó la Encíclica del Papa
En medio de la diversión, los oradores ofrecieron algunas palabras serias y edificantes. En su discurso inaugural, el Cardenal Francis E. George de Chicago, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, habló de la encíclica más reciente del Papa Benedicto XVI (Caridad en la Verdad), así como de la obligación que tienen todos los católicos de practicar la caridad en sus relaciones personales y en la esfera pública. El Papa advierte que no deben separarse las enseñanzas de la Iglesia en cuestiones sociales y obligaciones morales, dijo el Cardenal George.
“Uno de los temas principales de la encíclica es que existe una enseñanza católica que combina la doctrina moral y social de la Iglesia con nuestra protección de la vida y la dignidad humanas, la defensa del matrimonio y la familia, la protección de los pobres, la búsqueda de la justicia económica y la práctica de la solidaridad”, dijo el Cardenal.
Observando que “la unidad de la Iglesia está hoy gravemente amenazada”, agradeció a los Caballeros su infatigable apoyo al Santo Padre, los obispos y el clero, y les pidió que siguieran rezando por los miembros de la jerarquía que se esfuerzan, junto con los laicos, por construir una cultura de la vida y una civilización del amor.
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| Cardinal Marc Ouellet, arzobispo de Quebec y primado de Canadá durante la Cena de Estados el 4 de agosto. |
Habló también el Cardenal Marc Ouellet, Primado de Canadá y Arzobispo de Québec, quien también subrayó la necesidad de que haya unidad en la Iglesia, no solo por la unidad misma, sino porque así la Iglesia puede convertirse en un testimonio más efectivo del Evangelio de Jesucristo, en verdad y caridad.
El Arzobispo Ángel Lagdameo, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas, agradeció a los Caballeros su continuo apoyo a las vocaciones, las comunicaciones y los programas provida de su país.
El Obispo Thomas J. Olmsted de Phoenix pronunció las palabras inaugurales, ofreciendo un cálido saludo y relatando algo de la historia del Catolicismo en el Suroeste, donde “los misioneros han estado predicando el Evangelio durante casi 500 años”, casi desde el descubrimiento del Nuevo Mundo.
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