Cosas en las que todos podemos estar de acuerdo

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7/1/2009
Los norteamericanos están cada vez más descontentos con el régimen Roe v. Wade

Carl A. Anderson

De todas las decisiones de la Suprema Corte de Estados Unidos durante el siglo XX, son dos las más conocidas: Brown v. Board of Education (1954) y Roe v. Wade (1973).

 Son tan importantes estos dos casos, que no fue accidental que, en un discurso que pronunció recientemente ante los graduados de la Universidad de Notre Dame, el Presidente Barack Obama basara varias de sus observaciones en sus legados.

Pero los legados de estas dos decisiones, así como su nivel de aceptación por parte del pueblo norteamericano, no podrían ser más diferentes.

En 1990, como miembro de la Comisión de Derechos Humanos de Estados Unidos, tuve la oportunidad de medir hasta qué grado los norteamericanos habían aceptado el legado de Brown v. Board of Education, el que terminó con la legalidad de la segregación racial en Estados Unidos.

En esa época, tres décadas y media después del caso, la aceptación del ideal de la igualdad racial había ido creciendo de manera continua y era claro que lo aceptaba la mayoría de los norteamericanos. Es aun más claro hoy en día.

Sin embargo, aunque Brown fue aceptado casi universalmente por el pueblo norteamericano, lo opuesto ocurre con Roe v. Wade, la decisión que legalizó el aborto.

Más de tres décadas y media después del caso Roe, los norteamericanos se oponen cada vez más, de manera abrumadora, a su legado. En la misma medida en que aceptaron Brown, se han distanciado cada vez más de Roe, que desde entonces se ha interpretado como un consentimiento del aborto sin restricciones.

¿Qué sienten exactamente los norteamericanos en relación con Roe? Más allá de un acuerdo sobre puntos secundarios como la adopción o el apoyo a mujeres con embarazos en crisis, las encuestas recientes han encontrado un terreno común para el problema del aborto en sí.

En el mes de abril una encuesta Pew encontró que solo el 18 por ciento está a favor del aborto legal “en todos los casos”. 28 por ciento dijo que debe ser legal en “la mayoría de los casos”, 28 por ciento dijo que debe ser “ilegal en la mayoría de los casos”, y 16 por ciento dijo que debe ser ilegal en todos los casos.

En pocas palabras, 72 por ciento de los norteamericanos se opone al aborto sin restricciones y solo 18 por ciento está a favor.

Una encuesta Gallup aun más reciente (Mayo de 2009) encontró que la mayoría de los norteamericanos se identifican actualmente como “provida”. Confirmó los resultados de la encuesta Pew, al encontrar que 76 por ciento de los norteamericanos están en desacuerdo con el régimen Roe del aborto sin restricciones, mientras que solo 22 por ciento está de acuerdo.

Juntas, estas encuestas muestran que los norteamericanos, en una proporción casi de 3 a 1, quieren al menos alguna restricción para el aborto, lo cual constituye un con senso notable, aunque no se ha tomado en cuenta.

Una encuesta más detallada sobre la opinión de los norteamericanos sobre el aborto que se llevó a cabo en el mes de octubre reveló la profundidad de este consenso. Una encuesta del Instituto Marista y Caballeros de Colón se llevó a cabo cuando el número de aquellos que se identificaban como “proelección” era aún un poco mayor que los que se decían “provida”.

En retrospectiva, esta encuesta predijo con exactitud el creciente consenso que vemos actualmente al plantear preguntas muy específicas. Proponiendo una amplia gama de opciones sobre el tema, esto fue lo que descubrió la encuesta: Solo 8 por ciento de los norteamericanos aceptaba el aborto “en cualquier momento durante el embarazo”, y otro 8 por ciento apoyaba el aborto solo durante los primeros seis meses. Sin embargo, 84 por ciento de los norteamericanos deseaba que se aplicaran mayores restricciones.

Rebasar el alcance ilimitado del Roe tiene sentido, tanto desde el punto de vista legal como político, y es también algo en lo que está de acuerdo la gran mayoría de los ciudadanos de EE.UU. Como miembros de una organización que defendió a los marginados desde sus inicios, los Caballeros de Colón debemos proseguir nuestra incansable labor por la dignidad de toda persona humana, haya nacido o no, sea joven o vieja, de cualquier raza o credo. Es lo menos que exigen nuestra fe y los principios de nuestra Orden.

Vivat Jesus!