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La conciencia cristiana y el futuro de la política

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11/1/2009
 
Las raíces cristianas son la clave de la verdadera libertad.

 

por Caballero Supremo Carl A. Anderson

Carl A. Anderson

El Papa Benedicto XVI ha dejado muy en claro que el Cristianismo no cree en mesías políticos. Recientemente, nos recordó que solo la fe en el verdadero Mesías – Jesucristo – puede permitirnos influenciar la política de manera profundamente ética. Las palabras que pronunció en septiembre en la República Checa – país que celebra 20 años de la caída del comunismo – poseen importantes implicaciones para toda Europa, para Filipinas y para el Continente Americano, lugares cuya historia es inseparable del Cristianismo.

Al hablar en una reunión ecuménica, el Papa señaló que “Cuando Europa escucha la historia del cristianismo, oye la suya propia. Sus nociones de justicia, de libertad y responsabilidad social, junto con las instituciones culturales y jurídicas establecidas para defender estas ideas y transmitirlas a las generaciones futuras están plasmadas por su herencia cristiana”.

Más aún, el Papa explicó que el Cristianismo no debe limitarse a los márgenes de la sociedad. Debe protegerse la libertad religiosa y el Cristianismo debe tener una voz en la arena pública, moldeando la conciencia del continente y brindando consenso moral.

Dijo, “deseo remarcar el insustituible papel del cristianismo para la formación de la conciencia de cada generación y para la promoción de un consenso ético de fondo, al servicio de toda persona humana que considera al continente europeo su hogar.”

Lo que el Papa Benedicto XVI dijo acerca de Europa, es igualmente verdad para Filipinas y para el Continente Americano. Los cristianos deben tratar de que la verdad de su fe influya en la formación de la conciencia de su nación. El mismo día que el Papa habló en Praga acerca de la religión y de la ética en la plaza pública, en la Ciudad de México tuvo lugar un simposio sobre libertad religiosa patrocinado por Caballeros de Colón. Se trató la historia – y el futuro – de la libertad religiosa en el hemisferio americano.

Tanto en el Continente Americano como en Europa y Filipinas, la historia es la de los “cristianos bautizados”. Los cristianos fundaron todos los países del Continente Americano y, lo que es igualmente importante, cada país posee una sólida tradición católica.

Efectivamente, desde los días del Obispo Juan de Zumárraga – el primer obispo de México – hasta el importante trabajo por la libertad religiosa en Estados Unidos realizado por el Obispo John Carroll, para nuestros predecesores en Caballeros de Colón y muchos otros, el continente Americano ha sido un lugar importante para el debate acerca de la conciencia y la libertad religiosa.

El siglo pasado, la Iglesia Católica formó parte de nuestra conciencia, ya fuera en el tema de los derechos civiles, la libertad religiosa o el derecho a la vida. Entonces, ¿cómo será la política en el futuro?

Debemos empezar por considerar cómo la enseñanza social católica puede dar forma a todas nuestras plataformas políticas. Debe haber espacio para el Cristianismo en la “ética política” del estado.

Mucho antes de que existiera una “extrema izquierda” o una “extrema derecha”, existía el Evangelio y, mucho después de que estas etiquetas políticas se desvanezcan en el olvido, el Evangelio seguirá existiendo. Como gente de fe, todos tenemos la responsabilidad de proteger al Evangelio de la manipulación de cualquier filosofía política, incluyendo la nuestra.

El Papa Benedicto XVI nos llama a continuar con lo que el filósofo francés Jacques Maritain llamó la “evangelización de la conciencia secular” aplicando la propia “fe, de modo respetuoso pero determinado, en la arena política, en la expectativa que las normas sociales y las líneas políticas sean inspiradas por el deseo de vivir según la verdad que hace libre a cada hombre y mujer” (cfr. Caritas in Veritate, 9).

Nuestra tarea como Caballeros es continuar esta evangelización de la conciencia y trabajar por la protección de la libertad religiosa. En sintonía con el Papa Benedicto XVI y con sus predecesores, aceptamos esta responsabilidad. Y desde este punto de vista, recordamos lo que es la verdadera libertad. Durante esta reunión con los líderes checos, el Papa lo dijo así: “La verdadera libertad presupone la búsqueda de la verdad – del verdadero bien – y, por tanto, encuentra su propia perfección precisamente en conocer y hacer aquello que es recto y justo... Para los cristianos, la verdad tiene un nombre: Dios. Y el bien tiene un rostro: Jesucristo”.

Vivat Jesus!