 La Iglesia nos enseña que la verdad para el ser humano consiste en que las cosas estén conformes con el intelecto humano, lo cual es por fuerza relativista, si no es que subjetivista, ya que existen “numerosas verdades en numerosos intelectos creados” a causa de la forma en que se conocen las cosas. Lo que se desvirtúa es el significado de “relativismo”. Evitando la noción equivocada de “relativismo”, la Iglesia enseña que existe un intelecto divino y argumenta que, aunque existen muchas verdades, todas ellas son, a fin de cuentas, expresiones de una sola Verdad, que es Dios. Así que existe una verdad objetiva así como existe una verdad relativa a la persona, pero al final, la verdad objetiva corrige a la relativa.
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