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Caballeros de Colón apoya a los Capellanes Militares y a las Vocaciones

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La idea de la beca se desarrolló durante la visita del Caballero Supremo Carl A. Anderson al portaviones USS Dwight D. Eisenhower. Mientras observaba las pruebas de calificación de vuelos con un asistente de la Marina de EE.UU., el Caballero Supremo tuvo la oportunidad de pensar acerca de los católicos uniformados y de las dificultades que enfrentan al tener que pasar semanas – y a veces meses – sin poder asistir a misa ni recibir orientación espiritual de un sacerdote.

“Puede ser muy difícil para los miembros católicos de las fuerzas armadas cuando están en despliegue”, dijo Anderson. “La arquidiócesis de militares de EE.UU., la cual proporciona capellanes católicos, estima que actualmente requiere de 800 sacerdotes para servir plenamente a todos los hombres y mujeres católicos uniformados, pero sólo pueden proveer para 280, apenas una tercera parte del número requerido”.

El objetivo de la beca de capellanes militares es brindar una solución a dicho problema. De acuerdo con el Arzobispo Timothy P. Broglio de la Arquidiócesis para Servicios Militares de EE.UU., el dinero de las becas se destinará al “Programa de Seminaristas Coauspiciados” de la arquidiócesis que se emprendió con el fin de reclutar vocaciones sacerdotales para los militares para beneficio de las fuerzas armadas, así como de las diócesis y órdenes religiosas que participan en todo el país. A través de dicho programa, la arquidiócesis militar acuerda con cada diócesis que participa, el financiamiento del 50 por ciento del costo de la educación de cinco años de un seminarista; por lo general $12,500 dólares anuales. A cambio, el candidato acuerda que después de su ordenación y tres años de servicio en una parroquia, se comprometerá a servir como capellán militar bajo los auspicios de la arquidiócesis militar, por lo menos de tres a cinco años.