Caballaros de Colón

Lectura

Una Tradición de Fe, Familia y Fraternidad

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2/28/2013

 

Caballeros de Colón ha desempeñado un papel crucial en la vida familiar durante más de cinco generaciones

por Colin Parrish | Fotografía por J. Craig Sweat

Hombres que representan a tres generaciones de la familia Weber, que durante más de 100 años han sido miembros activos de Caballeros de Colón, en Colton, Wash.

Hay poco movimiento por la carretera que lleva entre las laderas de limo del sureste del estado de Washington, donde el ocre y el verde mate palidecen juntos en una tierra que espera silenciosamente la llegada de la primavera. En medio de una amplia región del Noreste del Pacífico llamada Palouse, un letrero rompe al fin la monotonía de las interminables colinas y los campos de trigo invernal: “Adopte una autopista — Consejo Caballeros de Colón 1565.”

Este trozo de metal no es más que una pequeña muestra del impacto de la Orden en la comunidad local. En un pequeño pueblo de apenas 400 personas, vive una gran familia con profundas raíces tanto en la región como en Caballeros de Colón.

Ha pasado más de un siglo desde la creación del consejo Colton (Wash.) 1565. En ese tiempo, la familia Weber, cuyos ancestros emigraron de Alemania a finales del siglo XIX, ha participado en la Orden durante cinco generaciones sucesivas, La historia de su familia — al igual que la de incontables familias en el Norte de América — está estrechamente interrelacionada con su amor por la fe católica y con los Caballeros.

INICIOS MODESTOS
Barthol Weber había vivido la mayor parte de sus primeros años bajo la influencia del Kulturkampf de fines del siglo XIX en Prusia, cuando el gobierno aplastaba política y culturalmente a la Iglesia Católica. A pesar de las difíciles circunstancias, la familia Weber conservó su devoción.

Barthol sabía que sería reclutado en el ejército del Imperio Alemán al cumplir 18 años. Pero como no estaba dispuesto a imponer las políticas anticatólicas del káiser, salió a escondidas por la frontera de Luxemburgo camino a Holanda, la víspera de su cumpleaños. Tras varios años, emigró a Estados Unidos y finalmente se instaló en Whitman County, Wash., en 1886.

En Colton, Barthol estableció una granja, se casó y tuvo diez hijos. Tanto él como su esposa se sintieron atraídos a esa área por su fuerte identidad católica, al igual que muchos otros inmigrantes alemanes de su época.

Cuando se formó el Consejo Colton 1565 en 1911, Barthol y sus hijos estuvieron entre sus primeros miembros. También entre ellos estuvieron los hijos de Franz Druffel, un albañil y granjero que había llegado del oeste de Alemania a principios de siglo para instalarse en Colton con su familia.

Actualmente, LeRoy Weber, nieto de Barthol y su esposa Trudy, nieta de Franz, son los mayores del clan Weber. LeRoy, de 89 años, y sus dos hermanos más jóvenes, al igual que su padre George antes que ellos, se había unido a la Orden en su juventud.

“Era una forma de organizarse y ayudar a la Iglesia, explicó LeRoy. Esto es lo que hacen los Caballeros de Colón en estos pueblos chicos.”

Durante todo el siglo XX, los Caballeros de Colton se volvieron muy activos en su parroquia y comunidad. El consejo formó su propio coro de hombres, mientras que eventos como las procesiones de Corpus Christi, las reuniones del Día de los Difuntos y las fiestas de Navidad realzaban la presencia de los Caballeros y el orgullo que sentían por su fe.

LeRoy, quien era granjero desde su juventud, tomó su Primer Grado en 1943 y por medio de su ejemplo sólido y discreto, se aseguró que tanto la fe católica como las virtudes católicas siguieran en el centro de la vida de su familia. Siguiendo las huellas del padre de Trudy, Bennie Druffel, LeRoy fue Gran Caballero del consejo a finales de la década de 1950.

“La actividad de los Caballeros dentro de la Iglesia y la comunidad era impresionante, y lo veíamos cuando éramos niños, dijo el hijo mayor de LeRoy, Tom. Papá nunca se perdía una reunión, y lo admirábamos.”

LeRoy y Trudy educaron a sus siete hijos con un gran sentido de responsabilidad y participación hacia su parroquia y comunidad locales. Cuando los hijos cumplían 18 años, LeRoy les decía sencillamente “Saben, los Caballeros son una buena organización. Deberían unirse a ella.”

Otros miembros del consejo también visitaban a los chicos para estar seguros de que se sentirían bienvenidos en la Orden.

“Cuando yo tenía 18 años, un par de Caballeros vinieron a hablarme sobre la idea de unirme al consejo, recordaba Jerry Weber, de 57 años. Ellos eran personas muy respetadas en la comunidad, y resulta impresionante cuando eres tan joven. Tenían tanto interés en mí, que sentí que en algo valía.”

Al igual que su padre y su abuelo, tres de los chicos Weber — Tom, Jerry y Marty — llegaron a ser Grandes Caballeros del Consejo 1565. De hecho, Tom fue incluso Diputado de Estado de Washington de 1995 a 97.

LeRoy Weber, de 89 años, es miembro del Consejo Colton (Wash.) 1565, al igual que su abuelo y su padre antes que él, y como sus hijos y nietos hoy.

NUEVAS GENERACIONES
En la década de 1980, comenzó a aumentar el prestigio de los Caballeros en la región, gracias a su deseo de servir aun más a su comunidad. El Consejo 1565 introdujo actividades como el Derby de Pesca de Trucha, que aumentó de 40 participantes y un solo pez pescado hasta incluir a cientos de participantes de toda la costa del Noreste. Este evento reúne actualmente más de $4,000 dólares al año para una escuela católica rural.

Lo que es más importante, la participación de la Orden ha alentado a los miembros del consejo no solo a practicar su fe los domingos, sino también a integrarla a su vida y labor cotidianas. Los Caballeros de Colton siguen invitando directamente a los jóvenes a unirse a la Orden, así como los invitaron a ellos.

En una audiencia general durante el Sínodo por la Nueva Evangelización en octubre pasado, el Papa Benedicto XVI dijo “El encuentro con Cristo renueva nuestras relaciones humanas, dirigiéndolas, día con día, hacia una mayor solidaridad y hermandad en la lógica del amor.”

Al enfatizar la importancia de la fe y la familia, al tiempo que promueve esta “mayor solidaridad y hermandad en la lógica del amor”, sigue teniendo un efecto duradero en las comunidades y los corazones de sus miembros.

La generación actual de la familia Weber no ha dejado pasar todo esto. Hoy, varios de los nietos de LeRoy son miembros de Caballeros.

De la Orden provinieron aspectos integrales de su formación como hombres, según el hijo de Marty, Nick, de 28 años, miembro del Consejo 1565. Sus primos y él reconocen que el testimonio de los Caballeros, en especial en su familia, ha proporcionado un entrenamiento para promover la comunidad, asumir papeles de liderazgo y crecer en carácter.

“En la ciudad, mucha gente no conoce a su vecino, ni siquiera se preocupa por conocerlo, dijo Nick, quien vive en Spokane con su esposa y sus dos hijos. Nosotros hacemos grandes esfuerzos por conocer a la gente y participar en la comunidad de diferentes maneras.”

Para la familia Weber, Caballeros de Colón no es solo una fraternidad; forma parte de su fe católica en su conjunto. Al cabo de los años, la Orden ha proporcionado a los Weber oportunidades significativas de oración y culto, pero su influencia ha sido mucho más amplia.

Fue Trudy Weber quien lo expresó de la manera más sencilla: “Los Caballeros han hecho de mis chicos mejores hombres y mejores católicos.”

La misión de los Caballeros se sigue realizando de manera concreta en innumerables familias de todo el mundo, y los Weber no son ninguna excepción. Hasta ahora, LeRoy y Trudy han tenido diez nietos y viene uno más en camino. Y no existe ninguna razón para creer que los hombres de esta sexta generación no se vayan a afiliar a Caballeros, adoptando la sólida tradición familiar de fraternalismo y fe perdurable.

“Los Caballeros y la fe han constituido un baluarte para nuestra familia, dijo Trudy. Oramos para que nuestros nietos se conviertan en Caballeros de Colón y experimenten la fortaleza y el crecimiento que también nosotros hemos vivido por medio de la organización.”

COLIN PARRISH es seminarista para la Arquidiócesis de Seattle en el seminario Bishop White y miembro del Consejo St. Aloysius Gonzaga 12583 en Spokane, Wash.