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UN PAPA PARA LA GENTE

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4/1/2013

 

Por medio de su humilde y amorosa devoción por Dios y su prójimo,nuestro nuevo Papa personifica el Evangelio de palabra y acción

por Alejandro Bermúdez


El Papa Francisco y los cardenales rezan desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 13 de marzo.

Caminaba con sencillas prendas sacerdotales por los barrios de clase obrera poblados por católicos de su misma extracción étnica. A menudo viajaba en autobús o metro, y cuando se mudó del Palacio del Arzobispado, se fue a un pequeño departamento. La miseria y la violencia rampante no lo alejaban de su deber pastoral. Por el contrario, lo motivaban a reconfortar a los que sufrían, promover la justicia y llevar la salvación a su pueblo celebrando los sacramentos y predicando incansablemente el Evangelio.

Los antecedentes pastorales y teológicos del Papa Francisco — entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires — reflejan la plenitud del mensaje del Evangelio, resumido en el mandamiento de Jesús de amarnos los unos a los otros como él nos amó.

Argentina, país de origen del Papa Francisco, es una tierra de contrastes. Su gente tiene un buen nivel educativo y un desarrollo económico superior al de la mayoría de sus vecinos. Sin embargo, también tiene ejemplos de extrema riqueza y una pobreza abyecta. De hecho, sabiendo que los ricos no siempre cumplen con las exigencias de la caridad a pesar de las necesidades que los rodean, el entonces Cardenal Bergoglio advirtió en una ocasión “Evitan tomar en cuenta a los pobres. No tenemos derecho a agacharnos, bajar las armas que esgrimen los desesperados.”


El Papa Francisco saluda a un chico después de celebrar Misa en la Parroquia de Santa Ana dentro del Vaticano el 17 de marzo. El nuevo Papa saludó a todas las personas al salir de la pequeña iglesia y luego caminó para reunirse con aquellas que esperaban cerca de la Verja de Santa Ana.

Tanto a través de sus palabras como de sus acciones, el nuevo Papa ejemplifica realmente el mandato de seguir los mayores mandamientos de Cristo: amar a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Es más, el Papa comprende bien que nuestro amor por Dios y nuestro prójimo nos exige que defendamos y promovamos las enseñanzas sociales de la Iglesia.

El Santo Padre es bien conocido en América Latina por su valor al defender el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Siendo arzobispo de Buenos Aires, denunció una “cultura que descarta a los nonatos y a los ancianos [y] los trata como si fueran desechables e inútiles.”

A pesar de sus conflictos con los niveles más elevados del gobierno en relación con las enseñanzas sociales católicas, siempre reconoció que la lucha cultural era de naturaleza más espiritual que política. Cuando se introdujo en Argentina un proyecto de ley para aprobar el “matrimonio” del mismo sexo, escribió una carta a todos los monasterios de Buenos Aires solicitando oraciones por la protección del matrimonio y la familia.

“No seamos ingenuos, escribió. No estamos hablando de una simple batalla política; es una pretensión destructiva en contra del plan de Dios.”

Al final, el Papa Francisco conoce la alegría de ser un fiel discípulo de Jesucristo, aun en medio de la confusión del mundo. Acepta la cruz, y lleno de fe, esperanza y amor, busca fortalecer la Iglesia.

En el balcón de la Basílica de San Pedro, al saludar por primera vez a su rebaño, el Papa Francisco observó “Este camino de la Iglesia de Roma, que es presidir sobre todas la Iglesias en caridad, es un camino de fraternidad, de amor, de confianza mutua. Oremos siempre unos por otros. Oremos por el mundo, de manera que sea creada una gran hermandad.”

A la luz de la larga tradición que tiene la Orden de vivir el mandato de caridad hacia el prójimo, fidelidad a la Iglesia y promoción de las enseñanzas sociales católicas, Caballeros de Colón acepta con alegría al Papa Francisco como padre espiritual. Y para los Caballeros no resulta difícil ver en las palabras introductorias del Papa un claro llamado a recordar los principios clave de caridad, unidad y fraternidad, que ocupan un lugar importante en el corazón del Papa Francisco.

ALEJANDRO BERMÚDEZ, nacido en Lima, Perú, es director de Catholic News Agency y ACI Prensa.

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UNA BREVE BIOGRAFÍA DEL PAPA FRANCISCO


El entonces Cardenal Bergoglio saluda a los fieles afuera del santuario de Liniers.

JORGE MARIO Bergoglio, ahora Papa Francisco, nació el 17 de diciembre de 1936, en Buenos Aires, Argentina. Era una familia de cinco hijos, y su padre, un inmigrante italiano de la región de Turín, era empleado ferroviario.

Begoglio fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, y de 1972 a 1973, fue maestro de novicios en Villa Varilari en San Miguel. Poco después de tomar sus votos perpetuos, fue elegido Provincial de los Jesuitas en Argentina el 31 de julio de 1973. Tras servir en esa función durante seis años, pasó a ser rector de la facultad filosófica y teológica de San Miguel y pastor de la Parroquia Patriarca San José.

En 1986, fue enviado a Alemania para terminar su tesis doctoral. Luego sirvió en la Universidad de El Salvador en Buenos Aires y en Córdova como confesor y director espiritual.

El Papa Juan Pablo II nombró al Padre Bergoglio obispo auxiliar de Buenos Aires el 20 de mayo de 1992, y arzobispo de Buenos Aires en 1998.

El Arzobispo Bergoglio fue nombrado también ordinario de los católicos de rito oriental en Argentina. Se convirtió en cardenal en 2001 y fue presidente de la Conferencia de los Obispos de Argentina de 2005 a 2011.

Al ser elegido 266 sucesor de San Pedro el 13 de marzo de 2013, el Cardenal Bergoglio tomó el nombre de Francisco por San Francisco de Asís. Es el primer Papa no europeo de la historia moderna, y el primer originario del Continente Americano.