Caballaros de Colón

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HÉROES DE LA VIVIENDA

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6/1/2013

 

Al ser voluntarios para construir casas junto con Hábitat para la Humanidad, los Caballeros brindan ayuda a los trabajadores pobres

por Joe Bollig


Miembros del Consejo Benedictine College 4708 de Atchison, Kan., clavan una capa impermeable en una casa de Hábitat para la Humanidad en St. Joseph, Mo.(Photo: ST. JOSEPH, MO: Julie Denesha)

Era una fría mañana de abril, pero el cielo azul prometía que haría calor antes de mediodía. Paul Davidson, maestro de obras de Hábitat para la Humanidad, reunió a su equipo en el lodoso patio de una casa de un solo piso a medio construir, en un barrio del centro de la ciudad de St. Joseph, Mo.

“Quiero que todos ustedes tomen un casco, un cinturón para herramientas y un martillo”, dijo a los 10 hombres de edad universitaria que lo rodeaban.

Su misión del día era terminar de clavar una capa de espuma aislante al exterior de la casa, cerrar un frontón en la parte posterior, instalar las últimas láminas del techo y clavar la capa de impermeabilizante del techo.

“Según como vayan las cosas, a lo mejor vamos a poner el tejado”, dijo a los jóvenes. “Estamos trabajando a mucha altura, así que tengan cuidado, los martillos y las tejas se resbalan de las manos.”

Llenos de entusiasmo, los voluntarios se fueron a trabajar, y pronto el golpeteo de los martillos resonó en todo el barrio. Conforme fueron entrando en calor, los hombres se quitaron las sudaderas y las chamarras, mostrando camisetas gris oscuro con el letrero de Caballeros de Colón.

EL TRABAJO DURO REDITÚA

Fundada en 1976, Hábitat para la Humanidad es un ministerio cristiano ecuménico dedicado a la vivienda que ha construido y reparado algo más de medio millón de casas para más de 3 millones de personas. En su afán de ayudar, Hábitat no sólo regala casas: los futuros propietarios contribuyen con su parte de sudor, trabajando junto con los constructores voluntarios, además de pagar una hipoteca mensual.

Los objetivos y valores de Hábitat empatan bien con Caballeros de Colón, cuyo primer principio es la caridad. En 2011, los consejos de C de C donaron 1,310,640 horas de servicio y $1,728,808 dólares a las filiales de Hábitat en todo el mundo, según la Encuesta Anual de Actividades Fraternales que aplica el Consejo Supremo.

Los jóvenes que trabajaron en St. Joseph el 13 de abril eran miembros del Consejo Universitario Benedictine College 4708 de Atchison, Kan. Por lo general se dedican a proyectos cerca del campus, pero en este caso decidieron aventurarse más lejos, según el Gran Caballero Michael Pesely.

“[Las actividades de nuestro consejo] se han centrado mucho en la comunidad universitaria, lo cual es estupendo, pero nuestro campus no es muy grande, y son muchos los grupos que se centran en él”, dijo Pesely, de 21 años, procedente de Washington, Ill., en su tercer año. “Queríamos llegar hasta una comunidad más amplia, que es lo que harán los chicos cuando se gradúen.”

La idea de hacer algo por Hábitat en St. Joseph, a unas 23 millas al noreste de Atchison, provino de los Caballeros James Nistler, de 19 años, estudiante de primer año de Helena, Mont., y Justin Langfield, de 23, que sirve en Benedictine College como misionero FOCUS (Hermandad de estudiantes universitarios católicos).

“Yo quería trabajar en un proyecto, no sólo para sentirme más comprometido con Caballeros de Colón, sino también para lograr que otros hombres del consejo se emocionaran con algo”, dijo Langfield, quien es de Nevada, Colo. En especial, añadió, deseaba ayudar a que participaran más algunos de los miembros más jóvenes.

La construcción resultó ser un buen proyecto para los Caballeros Benedictinos, que no tuvieron problemas para levantar placas de triplay para terminar el frontón de la parte superior de la casa, o subir una escalera con bultos de 80 libras de tejas. La mayoría de ellos tenían cierta experiencia usando herramientas y construyendo, así que disfrutaron el esfuerzo físico.

“Me emociona realmente estar aquí hoy, dijo el Diputado Gran Caballero David Walter, de 22 años, oriundo de St. Louis, y añadió que se había sentido inspirado por el testimonio del Papa Francisco.

“Durante una de sus primeras homilías, [el Papa] dijo que sin la cruz no se vive una vida cristiana, dijo Walter. Creo que ésta es la oportunidad de que carguemos nuestras cruces como Caballeros. Éste puede ser un trabajo agotador, pero justamente eso lo convierte en una mayor gloria para Dios y su reino.”

CARIDAD Y NECESIDAD

El trabajo voluntario es un factor importante para que las casas de Hábitat sean asequibles, dijo Melissa Koch, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad de St. Joseph.

“Podría decir que [los Caballeros Benedictinos] nos ahorraron al menos de $3,000 a $4,000 dólares”, dijo.

Aunque el apoyo voluntario ayuda a reducir el costo de las casas construidas por Hábitat, no se puede exagerar el valor que tienen estas humildes construcciones para sus nuevos dueños. La casa de tres habitaciones de St. Joseph, por ejemplo, es para una madre soltera con dos niños pequeños, quien nunca había sido dueña de una casa antes.

“Ha vivido con diferentes miembros de la familia, dijo Koch. La mayoría de los lugares en los que podía pagar la renta no eran seguros y estaban en muy mal estado. Esto le dará la oportunidad de vivir en una casa propia pagando menos que cualquier renta que pudiera encontrar.”

Los dueños de las casas de Hábitat para la Humanidad son trabajadores pobres, y en muchos casos, madres solteras, dijo Koch. Les cuesta mucho trabajo encontrar viviendas adecuadas que puedan rentar o comprar.

En Estados Unidos, 10.5 millones de personas se consideran trabajadores pobres, según las estadísticas de la Oficina del Trabajo de EE.UU. Es más probable que las madres solteras pertenezcan a esta categoría que los hombres. Por lo general, los trabajadores pobres gastan más de la mitad de su ingreso en vivienda.

“Las madres solteras dicen ‘Quiero darles a mis hijos cierta estabilidad y un lugar seguro para vivir’”, explicó Koch. Antes de mudarse a una casa construida por Hábitat, dijo, las familias por lo general cambian a menudo de casa, lo cual obliga a los niños a cambiarse de escuela y su vida pierde continuidad.

Natasha Berry, para quien construyen esta casa en St. Joseph, dijo que sus hijos esperan con impaciencia mudarse a su nuevo hogar.

“Mi chiquita está tan emocionada, dijo. Su escuela está en la misma calle que la casa, así que tenemos que pasar por allí todos los días para que la vea.”

¿Y qué es lo que emociona más a la hija de Berry sobre su nueva casa?

“Un perrito, dijo la mamá Eso fue lo primero que dijo mi niña. En ninguno de los lugares donde hemos vivido podíamos tener animales.”

UNA ALDEA GLOBAL

En Lloydminster, Canadá, una ciudad que se encuentra en la frontera entre Alberta y Saskatchewan, los Caballeros de Colón colaboran con Hábitat para la Humanidad para reparar una división provocada, no por la frontera entre provincias, sino por la desigualdad económica.

“En Lloydminster existe una gran necesidad, porque la vivienda es cara”, dijo Mark Witzaney, miembro del Consejo Father Dobson 3553. “La industria del petróleo tiene mucha fuerza, y los sueldos son realmente buenos, pero los empleos del sector de servicios están apenas por encima del salario mínimo. Cuando la vivienda se vuelve cara, las personas del sector más pobre tienen muchos problemas.”

En su proyecto más reciente, los Caballeros de Lloydminster instalaron material aislante en un desarrollo de seis casas urbanas. Sus manos amigas no solo ayudaron a construir casas, sino también una comunidad más sólida.

“La caridad significa redituar y ayudar a otro, no sólo darle algo, sino realmente ayudarle, dijo Witzaney. Lo que hacemos es ayudarlos a instalarse en una vivienda más asequible y también a convertirse en propietarios. Así pasan a formar parte de una comunidad.”

Y los Caballeros de Kansas o de Alberta no son ejemplos aislados, ni mucho menos. Las unidades y los miembros de las 62 jurisdicciones de la Orden en el Norte de América colaboran activamente con Hábitat, como lo muestran las sumas totales y las horas de servicio voluntario que donan.

Por ejemplo, el Capítulo de la Arquidiócesis de San Antonio de Caballeros de Colón en Texas copatrocina el Torneo Clásico anual de Golf Bishop Thomas J. Flanagan en pro de Hábitat para la Humanidad. Las ganancias de este evento se usan para construir casas. Además de participar en la recaudación de fondos de cada año, los miembros del Consejo Good Shepherd 6358 de Schertz también trabajan cada año como voluntarios en varios proyectos propios de Hábitat.

“Las familias con las que hemos tratado se muestran muy agradecidas y emocionadas por poseer su primera casa, dijo Jeff Heim, director de proyectos para la comunidad. Es su primer paso hacia el Sueño Americano, y se sienten muy orgullosas.”

Por medio de su trabajo con Hábitat, los Caballeros brindan un testimonio muy visible del poder de la caridad.

“Ir a ayudar a la gente, eso es caridad, dijo Heim. Siempre tratamos de ayudar a organizaciones sin fines de lucro y dar servicio a la gente. Eso es lo que les gusta hacer a Caballeros de Colón.”

En cuanto a los Caballeros Benedictinos, terminaron su labor a media tarde dejando una buena parte del techo cubierto. Una vez guardados los cascos, los cinturones de herramientas y los martillos, la experiencia los dejó con un profundo sentimiento de satisfacción, así como una conciencia más profunda de lo que significa ser Caballero.

JOE BOLLIG es reportero de planta de The Leaven, el periódico de la Arquidiócesis de Kansas City, Ks.