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Una renovación de la familia

12/1/2017

por Carl A. Anderson, Caballero Supremo

Al centrarse en “Construyendo la Iglesia Doméstica,” la Orden ayuda a las familias católicas a cumplir su misión

Carl A. Anderson

Carl A. Anderson

ESTE MES, mientras fijamos nuestra mirada en la Sagrada Familia, podemos ver cómo, en palabras del Concilio Vaticano Segundo, “el verdadero amor del matrimonio queda atrapado en el amor divino” (Gaudium et Spes, 48).

En su exhortación apostólica Amoris Laetitia, el Papa Francisco nos recuerda que la Sagrada Familia rezuma la belleza de la vida familiar (65). Después recuerda las palabras del Papa Pablo VI de que la Sagrada Familia “ilumina el principio que da forma a cada familia” (66).

Durante los últimos años, los Caballeros de Colón han emprendido un número importante de iniciativas para ayudar a nuestras familias a acercarse a la Sagrada Familia y de esta manera, quedar “atrapadas en el amor divino.”

Una de nuestras iniciativas más importantes es nuestro programa de la consagración de la familia a la Sagrada Familia.

En su exhortación apostólica Familiaris Consortio, San Juan Pablo II escribió, “La familia tiene la misión de cuidar, revelar y comunicar amor” (17). Continuó diciendo que, “El hombre no puede vivir sin amor. Sigue siendo un ser que es incomprensible por sí mismo, su vida no tiene sentido, si no se le revela el amor, si no encuentra el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa de manera íntima en el” (18).

Esta tarea se revela de manera intensa e íntima a los miembros de la familia como individuos y como comunidad. El Papa Francisco nos recuerda que al cumplir su misión, “cada familia, a pesar de sus debilidades, puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo” (Amoris Laetitia, 66).

El Concilio Vaticano Segundo también abordó la misión de los laicos en términos más amplios, señalando que “A los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios” (Lumen Gentium, 31).

Después el concilio nos dice algo sorprendente: los laicos están llamados a “consagrar el mundo mismo a Dios” (34).

El filósofo francés Jean-Luc Marion sugiere que esto significa que cada cristiano está llamado antes que nada a “convertir la parte del mundo que está dentro de él.”

Podríamos añadir que el laico también está llamado a convertir la parte del mundo que le está encomendada: su matrimonio y su familia.

Visto a la luz de esto, el programa de la Orden de la consagración de la familia a la Sagrada Familia ayudará a muchos de nuestros miembros a dar un paso importante en el cumplimiento de su responsabilidad como maridos y padres para consagrar su “parte del mundo” a Dios.

Al entender la familia cristiana como una iglesia doméstica, la iniciativa de la Orden para fortalecer la vida de la familia católica centra la atención en la identidad y la misión de la familia.

Mucho se puede decir acerca de la familia como iglesia doméstica. Pero un buen lugar para iniciar es lo que escribió el Papa Benedicto XVI en Deus Caritas Est acerca de la iglesia misma. “La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia)” (25).

Estas funciones también aplican a la iglesia doméstica. La familia tiene la función de evangelizar, de orar y realizar actos de caridad.

Para ayudar más a que los hermanos Caballeros asuman su papel de liderazgo dentro de sus familias — para ayudar a transmitir la fe a sus hijos y guiarlos en la oración y en un compromiso con la caridad cristiana — hemos puesto a su disposición la nueva guía para fomentar la espiritualidad del varón, Firme en la Brecha.

El Papa Francisco también nos dice en Amoris Laetitia “La Iglesia es familia de familias, constantemente enriquecida por la vida de todas las iglesias domésticas” (87).

Con esto en mente, unimos todos nuestros programas familiares en la iniciativa “Construyendo la Iglesia doméstica mientras fortalecemos nuestra parroquia.” De esta manera, todas nuestras familias de Caballeros de Colón pueden estar al servicio de la Iglesia de una mejor manera y pueden ayudar a dirigir una renovación tanto de la vida familiar como de la parroquial.

¡Vivat Jesus!