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La dignidad de toda vida humana

7/1/2018

por Carl A. Anderson, Caballero Supremo

En vísperas del Encuentro Mundial de las Familias, el Papa Francisco reitera la importancia del vínculo entre la ética de la vida y la ética social

Carl A. Anderson

Carl A. Anderson

EN MIS COLUMNAS de enero y abril en Columbia, a principios de este año, reflexioné sobre la encíclica del Beato Papa Pablo VI Humanae Vitae y sus perdurables mensajes sobre el matrimonio y el don de la vida, mismos que se analizan más a profundidad en este número. En el mes siguiente, el 25 de mayo, los votantes irlandeses rechazaron la Octava Enmienda de la constitución de su país, la cual durante décadas protegió del aborto la vida de innumerables niños.

Providencialmente, el Papa Francisco ha tenido el valor de situar el Encuentro Mundial de las Familias en Irlanda el mes que entra. Ha preparado el escenario para la reunión con la publicación reciente de su exhortación apostólica sobre el llamado a la santidad, Gaudete et Exsultate (Alégrense y Regocíjense).

En Gaudete et Exsultate hay mucho material de reflexión. En una sección, el Papa escribe: “La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos... No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo” (101).

Ninguna organización conoce esto mejor que Caballeros de Colón. Hemos sido “claros, firmes y apasionados” en nuestra defensa de la dignidad de toda vida humana.

Tan solo nuestra Iniciativa de Ultrasonido, que ha buscado proteger la vida tanto de la madre como del hijo proporcionando más de 900 aparatos de ultrasonido en todo Estados Unidos, ha salvado ya cientos de miles de vidas humanas.

El Papa Francisco escribe luego en Gaudete et Exsultate que se dice a menudo que “sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo. Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas «serios» de la bioética. Que diga algo así un político preocupado por sus éxitos se puede comprender; pero no un cristiano” (102).

El Papa tiene razón. Éstos no son temas “secundarios”, porque no hay personas “secundarias”. Hay temas públicos que implican intrínsecamente actos malignos, como el asesinato intencional de un ser humano inocente, como en el caso de un aborto. Y hay otros temas que tienen que ver con juicios prudenciales sobre los cuales pueden estar en desacuerdo varias personas razonables. Pero esto no quiere decir que sean temas “secundarios”.

En este aspecto también Caballeros de Colón ha sido líder: durante el último año fraternal ha donado más de $185 millones de dólares y más de 75 millones de horas de servicio voluntario a la caridad.

En Evangelium Vitae, San Juan Pablo II explicó los fuertes vínculos que existen entre la ética de la vida y la ética social al escribir: “Ni puede tener bases sólidas una sociedad que — mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz — se contradice radicalmente aceptando o tolerando las formas más diversas de desprecio y violación de la vida humana sobre todo si es débil y marginada” (101).

Los católicos tienen la responsabilidad de insistir en que los responsables del bien público deben centrar el debate público allí donde pertenece: en el respeto por la dignidad de todo ser humano y la santidad de toda vida humana.

Por eso el Papa Francisco nos recuerda que la santidad, la evangelización, la caridad y también el desarrollo humano están fuertemente vinculados, Y, como resultará claro durante el próximo Encuentro de la Familias, todos estos aspectos de la vida cristiana tienen su lugar en la familia.

La Orden siempre ha buscado evangelizar y fortalecer la vida espiritual de nuestras familias católicas.

Actualmente estamos fortaleciendo nuestra iniciativa de “Construyendo la Iglesia Doméstica” por medio de nuestro modelo del programa “Fe en Acción”, que impulsa a los consejos a hacer aún más en las áreas de la Fe, la Familia, la Comunidad y la Vida.

Como Caballeros de Colón, viviremos más claramente en una forma que dé testimonio del llamado cristiano a la santidad, la evangelización, la caridad y la justicia social.

¡Vivat Jesus!