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Nuestra labor continua

9/1/2018

por Carl A. Anderson, Caballero Supremo

Por medio de la oración, la ayuda material y la defensa legal, seguimos siendo solidarios con los cristianos que sufren en el Medio Oriente

Carl A. Anderson

Carl A. Anderson

ESTE NÚMERO de Columbia analiza detalladamente nuestra labor de ayuda a nuestros hermanos en la fe que han sido condenados a la extinción por ISIS y otros terroristas en el Medio Oriente.

La dura verdad es que los cristianos están al borde de la extinción en el Medio Oriente. No debemos permitir que esto suceda.

Desde 2014, Caballeros de Colón ha destinado más de $20 millones de dólares a ayudar a los cristianos y a los miembros de otras religiones que están a su cuidado. Este dinero ha proporcionado alimentos, abrigo, ropa y atención médica a miles de personas que lo perdieron todo en Irak y Siria porque se negaron a renunciar a su amor por Cristo.

En estos países hemos apoyado a verdaderos héroes y muchos de ellos han hablado en nuestras Convenciones Supremas, incluyendo al Patriarca José III Younan de la Iglesia Católica Siria de Antioquía, el Arzobispo Católico Melquita Jean-Clément Jeanbart, de Alepo, Siria, y el Arzobispo Católico Caldeo Bashar Warda de Erbil, Irak.

Hemos tenido el orgullo de apoyar la labor de la clínica médica de Erbil operada por la Universidad St. Elizabeth de Salud y Ciencias Sociales de Bratislava, Eslovaquia. Los jóvenes médicos y el personal de la clínica fueron algunos de los primeros en atender a las mujeres yazidíes y cristianas que escapaban de la esclavitud sexual a manos de ISIS.

El año pasado lanzamos una iniciativa especial para repoblar la ciudad iraquí de Karamles. Había sido una ciudad cristiana durante siglos antes de ser arrasada por ISIS, antes de que expulsara a sus habitantes, destruyera sus casas y profanara sus Iglesias.

Cuando su tierra fue recuperada de ISIS, los cristianos estuvieron listos para volver a su hogar. Pero sus ciudades estaban en ruinas. ¿Quién les ayudaría a reconstruirlas?

Hoy, con $2 millones de dólares de la Orden, se está reconstruyendo Karamles y las familias cristianas están regresando a sus casas.

Hemos aportado algo más que ayuda económica. Colaboramos estrechamente con el que era entonces Secretario de Estado, John Kerry, para asegurarnos que los cristianos y otras minorías religiosas fueran reconocidos como víctimas de genocidio. También trabajamos con los congresistas de EE.UU. Jeff Fortenberry y Anna Eshoo para instar al Congreso a que aprobara de manera unánime una ley que declare que los cristianos son víctimas de genocidio.

También hemos colaborado con el Congresista Chris Smith, que ha sido un héroe encabezando los esfuerzos para que la asistencia de EE.UU. esté disponible para estas comunidades. Fue el primer funcionario de alto nivel del gobierno en ir a Erbil para ver personalmente la situación de los cristianos en esa ciudad.

Ahora, estamos trabajando con el Vicepresidente Mike Pence para saber si la asistencia de EE.UU. llega a dichas comunidades.

Cuando el conflicto entre Kurdistán y el Gobierno de Irak amenazó una antigua ciudad cristiana que acababa de reconstruirse, alertamos al Departamento de Estado y a la Casa Blanca. Colaboramos con ellos para ayudar reducir las tensiones y evitar un sangriento conflicto que podría haber terminado con la presencia cristiana en Irak.

El Arzobispo Warda ha dicho que sin el apoyo de Caballeros de Colón el cristianismo podría haber muerto en Irak.

Nuestra labor en Irak ha llevado un mensaje de solidaridad y de esperanza: ninguna comunidad Cristiana es una isla. Todo cristiano es “un pedazo del continente”.

Todo cristiano es miembro del Cuerpo de Cristo. Ningún cristiano ha sido abandonado por el Señor. Y no debemos abandonar a ningún cristiano. Su sufrimiento continúa. Y nuestra labor debe continuar.

El programa de Oración Mariana de este año, se centrará en los ojos de nuestra Iglesia respecto al sacrificio de estas comunidades. Como lo dijo San Juan Pablo II en el 2000: “El precioso legado que nos han transmitido estos valerosos testigos es un patrimonio … ¡Que el recuerdo de estos hermanos … se haga aún más fuerte! Que pase de generación en generación, de manera que de él florezca una profunda renovación cristiana!”

Y para volver a centrar la atención de nuestra nación, este mes iniciamos una nueva campaña nacional de concientización.

Hermanos, estos cristianos heroicos no han abandonado el campo de batalla. Tampoco lo haremos nosotros.

¡Vivat Jesus!