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133ª Convención Suprema de Caballeros de Colón
Banquete de los Estados

Bienvenida y Observaciones
Caballero Supremo Carl Anderson
Filadelfia, PA
4 de agosto de 2015

 
Sus Eminencias y Excelencias, Reverendos Padres, Distinguidos Invitados, Hermanos Caballeros, Damas y Caballeros. Es un gran honor estar con todos ustedes esta noche.

El tema de la convención de este año es tan significativo para nosotros ahora que estamos reunidos en Filadelfia. No hay mejor ciudad en la cual recordar que estamos “dotados por nuestro creador de vida y libertad”. Es un tema que es importante que recordemos mientras discutimos los asuntos del día.

Como Caballeros, estamos comprometidos a defender la vida y la libertad para todos: para los marginados de nuestras comunidades, y para los marginados del otro lado del mundo. Verdaderamente, nuestro compromiso es tan antiguo como los Caballeros de Colón, y es un testimonio del hecho de que nosotros tomamos en serio tanto nuestra fe como nuestro patriotismo.

Nos reunimos esta noche, como lo hacemos cada año, desde todos los lugares de esta nación, desde todos los lugares de este continente, desde todos los lugares del globo terráqueo. Pero la diversidad representada por nuestras banderas esta noche nos recuerda nuestra causa común. Nos recuerda que somos una fraternidad unida en la caridad. Una hermandad católica en crecimiento diario alrededor del mundo.

Hemos sido bendecidos este año con una maravillosa carta de saludos que expresa el aprecio del Santo Padre por lo que él llama la “prominente caridad, las actividades educativas y espirituales con las que Caballeros de Colón contribuyen a la misión de la Iglesia”.

La carta también comparte el agradecimiento del Santo Padre por, y cito: “el testimonio público inmutable que la Orden ha aportado a la concepción cristiana sobre el matrimonio y la familia”.

El Papa Francisco también nos manifestó su deseo de que nuestro tema de este año “llamara la atención hacia el deber de los católicos norteamericanos, precisamente como ciudadanos responsables, de contribuir a la defensa razonada de esas libertades sobre las cuales fue fundada nuestra nación. La piedra angular de esto es la libertad religiosa, entendida no meramente como libertad de rendir culto como cada quien decida, sino de que los individuos y las instituciones hablen y actúen de acuerdo con los dictados de su conciencia”.

Sé que todos nosotros agradecemos profundamente su apoyo y su aliento sobre estos importantes temas en el futuro de nuestros países.

Como lo mencioné más antes el día de hoy en mi informe, no ha habido nunca una época en nuestra historia en que tantos Caballeros hermanos hayan hecho tanto bien.

Establecimos nuevos récords de caridad con más de $173.5 millones de dólares y 71.5 millones de horas donadas a la caridad.

Este año, crecimos hasta ser casi 1.9 millones de miembros, y añadimos más de 250 consejos.

Nuestro programa de seguros de vida de alto nivel también estableció récords, ya que protege el futuro económico de las familias católicas.

Ahora tenemos $99,000 millones de dólares de seguros en vigor protegiendo el futuro económico de millones de católicos en Canadá y en los Estados Unidos. Los fondos bajo nuestra administración crecieron en un 4.5 por ciento el año pasado y suman un total ahora de $21,500 millones de dólares.

Hermanos Caballeros, éste ha sido nuestro año de mayor caridad en la historia. Nunca antes hemos hecho tanto bien, con la ayuda de tantos Caballeros. Pero el logro del año pasado ahora debe llegar a ser el fundamento del mañana. Y el año que viene haremos cosas aún mayores.