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Invocación de
Su Eminencia
El Cardenal Gérald Cyprien Lacroix
Arzobispo de Quebec
Primado de Canadá
Banquete de los Estados de la 133ª. Convención Suprema
de Caballeros de Colón
que se llevó a cabo en el
Centro de Convenciones de Pennsylvania,
Filadelfia, Pennsylvania, el 4 de agosto de 2015

“Alabamos a Dios, de quien proceden todas las bendiciones”,

Très chers frères et soeurs, bonsoir!

¡Un cálido y sincero saludo desde Quebec y Canadá, sus vecinos del norte! Me honra haber sido invitado a dar la invocación esta noche. También me complace estar aquí con muchos de mis hermanos Obispos y Arzobispos de Canadá y los invito a ponerse de pie.

Nosotros, los canadienses, le debemos tanto a Caballeros de Colón que a lo largo de los años nos han ayudado a vivir nuestra misión, sirviendo a la Iglesia y al Pueblo de Dios, y nos ha ayudado a cuidar bien de los más necesitados en nuestras comunidades locales. Desde el fondo de nuestro corazón, ¡muchas gracias!

Oremos y alabemos a Dios, de quien proceden todas las bendiciones.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Dios, nuestro Padre Amado y Misericordioso, nos dirigimos a ti esta noche reunidos para este Banquete anual de los Estados. Te agradecemos que nos permitas estar juntos con amor fraternal. Que nuestra amistad se fortalezca y nuestra vida siga creciendo en servicio y en amor.

Esta noche, hermanos Caballeros de Colón y sus respectivas esposas de muchas provincias, estados y países comparten esta generosa mesa. Ayúdanos a crecer en unidad. Enséñanos, Padre, cómo ser instrumentos de paz y justicia donde vivimos y trabajamos. Que esta 133ª Convención Suprema nos renueve como discípulos misioneros de Jesucristo.

La Ciudad de Filadelfia es la Ciudad del Amor Fraternal desde que William Penn, el Cuáquero Inglés, imaginó esta zona como un lugar en el que todos, de cualquier color o procedencia, pudieran vivir aquí en paz y armonía. Seguimos soñando y esperando un mundo de Amor Fraternal. ¡Permanece con nosotros, Señor!2 Camina con nosotros para poder construir un Nuevo Mundo en el que reine el amor en todo corazón y la armonía y la unidad en toda familia. Ahora que esta Ciudad se prepara para celebrar el Encuentro Mundial de las Familias, renueva nuestro compromiso para apoyar, defender, evangelizar, catequizar y acompañar a las familias que nos fueron confiadas.

A través de la Palabra de Dios, el sacramento de la Eucaristía y los demás sacramentos, nutres nuestro corazón y nuestra alma y nos das la fuerza para continuar nuestro camino. Te damos las gracias por los sacerdotes que sirven a nuestras parroquias y comunidades y nos ayudan a crecer en santidad.

Te damos las gracias por este alimento. Toda esta comida que llega a nuestra mesa gracias al trabajo de tanta gente, granjeros, tenderos, personas que trabajan en el transporte, que cocinan, que sirven y muchas más. Por todos estos hombres y mujeres dedicados que trabajan todo el año para alimentar al mundo, te damos las gracias, Señor.

Por ello, juntos oramos:

Bendícenos Señor, y bendice estos alimentos
que por tu bondad
vamos a tomar.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Au nom du Père, et du Fils, et du Saint-Esprit. Amen.

2 Lucas 24, 19.