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Las esposas trabajan hombro a hombro

Mientras Fran O’Hara, guardián de estado de Pennsylvania, trabajaba pacientemente en la mesa de registro de la convención, ocupándose de los detalles y solicitudes de último momento de los Caballeros que hacían fila, su esposa saludaba a todos los asistentes con una gran sonrisa y contestaba una multitud de preguntas.

 

“La Misa es en el piso de arriba…el registro por aquí…¡Buenos días!” Patty O’Hara decía una y otra vez temprano en la mañana del domingo en el hotel de la convención en el centro de Filadelfia.

“Somos una gran familia en Caballeros de Colón”, dijo, durante uno de los escasos momentos de tranquilidad. “No puedo expresarle lo emocionados que estamos todos por estar aquí, y comenzar finalmente la convención tras años de preparativos. Todos los Caballeros y sus esposas están trabajando juntos. Ayudamos cada vez que se necesita. Las esposas trabajan hombro a hombro con sus esposos para realizar el trabajo.”

Mientras los delegados y sus familias comenzaban a llegar durante el fin de semana, se podía ver en todo el hotel de la convención a las esposas de los Caballeros de Pennsylvania, ayudando con los recorridos, dando indicaciones, ocupándose de los salones de hospitalidad.

Unirse a la Orden es una tradición familiar de los O’Hara, dijo Patty. Sus cuatro hijos todos tomaron el Cuarto Grado hace dos años con su abuelo presente en la ceremonia. Su única hija está casada con un Caballero-

“No hay nada mejor que Caballeros de Colón cuando se trata de mantenernos en contacto”, dijo.

Una de las tareas de Patty O’Hara es ocuparse de la mesa de rifas, donde se juegan la posibilidad de ganar dos obras de arte originales: “Acuarela Americana”, de Anna Marie Glowaski, esposa del Diputado de Estado Stanley Glowaski, y un edredón hecho por Barbara Johnson, esposa de Eric Johnson, el diputado de estado inmediato pasado.

“Estas damas tienen tanto talento y son tan generosas con su tiempo”, observó Patty.