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Reverendo Gerard E. Hammond, M.M.
Maryknoll Misionero a Corea del Norte,
premiado con el décimo tercer Premio Gaudium et Spes.

“Las alegrías y esperanzas, penas y ansiedades de los hombres de esta época, especialmente aquellos que son pobres o afligidos de alguna forma, estas son las alegrías y esperanzas, penas y ansiedades de los seguidores de Cristo”.

Las palabras iniciales del documento Gaudium et Spes del Segundo Consejo del Vaticano definitivamente se han grabado en el corazón de nuestro décimo tercer premiado. Como un sacerdote misionero que ve por el bienestar físico y espiritual de los norcoreanos necesitados, ha asumido las “penas y ansiedades” de aquellos que son “pobres y afligidos”, mientras busca compartirles, mediante acciones compasivas, las “alegrías y esperanzas” de fe en Jesucristo. Su valiente e incansable misión de servir a los enfermos en Corea del Norte la realiza de la manera desinteresada que ha marcado a los sacerdotes Maryknoll desde la Fundación de la sociedad hace más de un siglo.

Durante la visita apostólica del Santo Padre a Corea en agosto del 2014, el Papa Francisco se reunió con nuestro premiado y lo felicitó personalmente por su importante labor en el norte. También fue honrado por otro papa, San Juan Pablo II, quien le otorgo la medalla Pro Eccelsia et Pontifice en 1980, como reconocimiento por su servicio a la iglesia y al Santo Padre.

Además, este heroico sacerdote Maryknoll ha ejemplificado el llamado del Papa Francisco de ir a las “periferias” a servir a aquellos que están descuidados, olvidados y más necesitados de caridad cristiana.

Nuestro premiado ha viajado valientemente a Corea del Norte más de 50 veces en el transcurso de más de dos décadas para llevar ayuda humanitaria. Debido a restricciones gubernamentales, normalmente usa ropa civil durante sus misiones. Aunque de vez en cuando, se le permite usar su ropa sacerdotal, ya que un alzacuellos, que no se ha visto por generaciones en el norte, ni siquiera se reconoce como un símbolo religioso allá. Ya sea que esté visiblemente vestido de sacerdote o no, nuestro premiado nunca deja de traerle al pueblo coreano al que sirve la presencia reconfortante de Jesucristo.

Al servir como “un apóstol de paz y esperanza”, nuestro premiado lleva los valores del Evangelio de maneras concretas, alimentos y otras necesidades materiales, y medicamentos para pacientes con tuberculosis multirresistente. Los medicamentos ofrecen las curas para los cuerpos de los afligidos, y nuestro premiado sirve a sus almas con una sonrisa, palabras de consuelo, y el testimonio cristiano de la presencia. Al combinar el amor curativo de Jesús con la labor caritativa de la iglesia, su misión es una manifestación de las Obras Corporales y Espirituales de Misericordia: visitar a los enfermos, reconfortar a los afligidos, y alimentar a los hambrientos en cuerpo y alma.

Al reconocer la imagen y semejanza de Dios en todas las personas, dice nuestro premiado, “tenemos que amar al pueblo norcoreano incondicionalmente”.

Durante sus visitas, él demuestra una compasión especial por los niños, viendo en ellos el futuro de la nación, así como una inocencia confiada que refleja “el reino de Dios” (Mateo 19:14). Como el Buen Pastor que pedía que trajeran niños hacia él, nuestro premiado visita a niños en el hospital, trae medicamentos para los que sufren tuberculosis, y comparte la tristeza y las lágrimas con los padres que han perdido a un hijo por una enfermedad.

Como el primer sacerdote en recibir el Premio Gaudium et Spes, nuestro premiado invoca el recuerdo del Venerable Padre Mciahel McGivney, el fundador de Caballeros de Colón, quien fue a las periferias en su época para servir a los necesitados entre la población atribulada de inmigrantes. Así que es apropiado que una imagen del Padre McGivney consolando a una viuda y a sus hijos esté grabada al reverso de la medalla Gaudium et Spes que colgará cerca del corazón de nuestro premiado.

A sus casi 84 años de edad, su cumpleaños es el 15 de agosto, la fiesta de la Asunción, nuestro premiado ha sido un sacerdote Maryknoll durante 57 años. Asignado a Corea luego de su ordenación en 1960, ha servido como maestro, pastor de dos parroquias, vicario general de la diócesis de Cheongiu, y superior regional Maryknoll desde 1989. En 1995, empezó su labor humanitaria en Corea del Norte, trabajando con la Conferencia de Obispos Católicos de Corea y en colaboración con la Fundación Eugene Bell, para lo cual sirve como miembro de consejo. La Fundación Eugene Bell es una organización no gubernamental, la cual animada por principios cristianos, se dedica a ofrecer ayuda humanitaria a los norcoreanos.

Su asociación con Caballeros de Colón se remonta a hace varios años. Se unió a la Orden en 1960 y es un miembro del Cuarto Grado. Actualmente, sirve como capellán del Consejo 14223 Obispo John J. Kaising y fiel fraile de la Asamblea 3348 Obispo Joseph W. Estabrook, ambos ubicados en la Guarnición del Ejército de Estados Unidos en Yongsan, Seúl. Desde que se fundó el primer consejo de Caballeros de Colón en Corea del Sur, él ha abogado con fuerza por el desarrollo de la Orden, primero entre los hombres de servicio de Estados Unidos y después, entre los hombres católicos coreanos.

De esta manera, es con enorme “alegría y esperanza” por el futuro de Corea que Caballeros de Colón reconoce al valiente e incansable sacerdote misionero que ha servido en un campo muy desafiante en aras de las almas y del reino de Dios, otorgando el décimo tercer Premio Gaudium et Spes al Padre Maryknoll Gerard E. Hammond.