Desafío mensual del Capellán Supremo

Febrero 2019

Pero Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron. (Evangelio del 10 de febrero, Lucas 5:10-11)

«Dejaron todo y lo siguieron». Mis hermanos, estas palabras me sorprenden cada vez que las escucho o leo. Si somos honestos, tenemos que admitir lo difícil que es dejar todo para seguir a Jesús. Después de todo, se nos facilita cargar cosas mientras intentamos seguirlo: nuestro orgullo, nuestras pertenencias, nuestro deseo de poder, más comodidad y placer. Intentamos arrastrar este pesado equipaje, o algunas veces, tratamos de guardar cosas sin importancia en nuestras bolsas para cargar con ellas: ya sea nuestra falta de lealtad, nuestro temperamento, un espíritu crítico o nuestra adicción al trabajo. Pero Jesús y sus discípulos viajan ligeramente. Él nos invita a dejar todo y seguirlo. Experimentemos esta genuina libertad de ser su discípulo: una libertad que nos lleva al camino para llegar con nuestro Señor, libre de todo lo que nos obstaculiza.

Reto del Capellán Supremo Arzobispo William E. Lori:

Este mes los reto a que se unen a otros hombres católicos que se esfuerzan por «dejar todo y seguirlo». Acompáñenlos en un momento de oración, compañerismo y aliento, posiblemente en una reunión de los Caballeros, para el desayuno o para beber algo después del trabajo. En segundo lugar, los reto a que se acerquen a algún hermano en cristo y le platiquen sobre los aspectos de sus vidas que les causen angustia o desafíos.«Dejar todo» significa que también debemos dejar atrás nuestras pretensiones y apariencias, para vernos los unos a los otros como verdaderos hermanos.