Desafío mensual del Capellán Supremo

Marzo 2019

Y levantándose, fue a su padre. Y cuando aún estaba lejos, su padre lo vio, y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. (Evangelio del 31 de marzo, Lucas 15:20)

Mis hermanos Caballeros, aquí encontramos algunas de las palabras más increíblemente bellas de todo el Evangelio: el encuentro del hijo pródigo con su padre. Mientras Jesús describe la escena, los invito a ponerse en los zapatos de cada personaje en estos tres diferentes escenarios. Primero, imaginemos que somos el padre, viendo a nuestra propia sangre, a nuestro hijo, llegando a casa. Segundo, imaginemos que eres el hijo pródigo, esperando lo peor, pero observas que tu padre tiene compasión por ti. Tercero, imaginemos que somos el hermano mayor que trabaja duro, viendo este encuentro desde una distancia crítica. Convertirse en el hombre que somos significa que podemos aprender de los tres: acoger a los demás con la misericordia del padre; acudir a nuestro Padre celestial como el Pródigo, y con el hermano mayor, al escuchar las palabras del padre que nos dicen que, «todo lo que tengo es tuyo».

Reto del Capellán Supremo Arzobispo William E. Lori:

Este mes los reto a ser como el Padre Pródigo dando el primer paso: para que sean los primeros en acercarse a otra persona en su vida para motivarlos o perdonarlos. En segundo lugar, los reto a que escriban en oración una lista de cosas en su vida por las que están agradecidos.