Text Size:
  • A
  • A
  • A

Nuestra Historia

Fundada por un sacerdote para proteger a las familias católicas

La historia de Caballeros de Colón inicia en el inverno de 1882 en el sótano de la Iglesia St. Mary en New Haven, Conn.

Fue allí donde nuestro Venerable fundador, el Padre Michael J. McGivney, reunió a los hombres de su parroquia para crear una solución para un problema recurrente.

Numerosos católicos—la mayoría de los cuales eran inmigrantes—trabajan y vivían en condiciones desfavorables. Y, trágicamente, muchos de ellos morían jóvenes, dejando a viudas y huérfanos con insuficientes recursos económicos.

Era una fría realidad a la que se había enfrentado el Padre McGivney con demasiada frecuencia, no sólo en la vida de sus feligreses, sino en la suya propia. Cuando era seminarista, tuvo que abandonar la escuela y volver a casa para ayudar a su familia cuando su padre falleció inesperadamente.

Aunque esta historia de ruina económica de las familias católicas era común, el Padre McGivney estaba convencido de que existía una forma de cambiar el final. Sabía que si los hombres católicos de la parroquia se unían para ayudarse mutuamente, las viudas y los huérfanos recibirían el apoyo que necesitaban.

Sabía también que si los hombres católicos unían fuerzas, por su caridad y unidad, podían fortalecer su fe, sus familias y sus comunidades.

Así que estableció Caballeros de Colón, y con ésta, un sistema de seguros de “pasar el sombrero” para proteger a las familias católicas de la parroquia. A lo largo del tiempo, este sistema ha evolucionado, y hoy seguimos fieles a nuestra misión fundadora por medio de nuestro programa de seguros de óptima calificación que vale miles de millones de dólares y nuestros productos, incluyendo los seguros de vida, las anualidades para el retiro, los seguros de cuidados de largo plazo y los de ingresos por incapacidad.

También han seguido creciendo nuestros donativos caritativos y nuestro servicio fraternal. Más alrededor de 2 millones de hombres en más de una decena de países se enorgullecen de llamarse Caballeros. Tan sólo el año pasado, estos hombres y sus familias donaron más $177 millones de dólares a la caridad y cumplieron con más de 75 millones de horas de servicio.

Resources: