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Recordando al Papa Juan Pablo II

3/29/2009

La entrevista del Caballero Supremo con “Totus Tuus”, la revista oficial de la Causa para la Santidad de Juan Pablo II.

Entrevista de Totus Tuus
Carl A. Anderson, Caballero Supremo, Caballeros de Colón
y Vicepresidente del Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia

Pope John Paul II and Carl Anderson

Totus Tuus: Defender la verdad integral de la familia fundamentada en el matrimonio entre un hombre y una mujer se está haciendo particularmente urgente en esta época. Dar a conocer el plan de Dios en relación con el matrimonio y la familia fue un aspecto particular del ministerio sacerdotal de Karol Wojtyla, incluso antes de que se convirtiera en el aspecto central de su ministerio petrino. ¿Podría exponernos las características esenciales del plan divino para el matrimonio y la familia?

Anderson: En este aspecto, Juan Pablo II fue realmente profético. Juan Pablo II escribió en Familiaris Consortio que “Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor”. Porque hemos sido creados a imagen de este Dios Trinitario todo amor, hemos sido creados con la capacidad y la responsabilidad de una comunión de amor similar. Juan Pablo II decía con frecuencia que cada ser humano posee una vocación de amor y comunión. Esta vocación de amor se enseña y se experimenta primero en la familia. El cristiano se da cuenta de que tanto el matrimonio como la familia reflejan de manera humana la comunión de amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. De esta forma, la vocación de amor y la comunión está escrita en la propia concreción de toda existencia humana. Podríamos decir que, al hacer posible la realización de la vocación de amor, la comunión personal que es posible dentro del matrimonio y la familia se convierte en el modelo para medir toda asociación humana. Claro que Juan Pablo II defendió la integridad moral del matrimonio, la familia y la procreación humana con gran valentía y también gran caridad. La verdad es que Dios envió a su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo, no para privarnos de la felicidad, sino para darnos abundancia de vida. Así, el camino de Cristo para la familia es dador de vida, no priva de la vida. Es una forma de vida que surge de Cristo, cuya forma de amar fue sin condiciones ni limitaciones. Esto es lo que resplandece en las enseñanzas de Juan Pablo II. Totus Tuus: “Amar el amor humano: El legado de Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia” fue el tema del 25o Congreso Internacional del Instituto Pontificio Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. ¿En qué forma transmite este rico legado como vicepresidente de la sesión de Washington del Instituto y como Caballero Supremo de Caballeros de Colón?

Anderson: “Amar el amor humano” es una forma tan atinada de describir el legado de Juan Pablo II porque quizás más que nadie en nuestra época, él fue el verdadero paladín del amor humano. Sabía que, sin amor, la vida del hombre es ininteligible y que cada persona tiene una dignidad tan enorme que sólo la respuesta de amor es digna de la persona humana. Yo tuve el privilegio de reunirme por primera vez con Juan Pablo II en 1981, de empezar a dar clases en el Instituto en 1983 y de servir como vicepresidente de la Sesión de Washington a partir de 1988. El instituto se dedica a comprender y transmitir el concepto cristiano de la persona humana a la luz de la revelación de Cristo del amor de Dios en el contexto del matrimonio y la familia. Nuestros graduados ayudan a guiar la formación y la educación de los sacerdotes, asumiendo papeles de liderazgo en la labor pastoral de las diócesis y parroquias, así como en profesiones como el derecho y la medicina. Las enseñanzas de Juan Pablo II en esta área son tan ricas y complejas que requerirán varias décadas de estudios académicos, tanto en la teología especulativa como pastoral, para sacarles todo el partido que merecen. En Caballeros de Colón, como organización compuesta por más de 1.7 millones de hombres, nuestro enfoque es más directo: nos esforzamos por construir familias católicas y comunidades parroquiales más sólidas por medio de actos de caridad, unidad y fraternidad. Vemos el legado pastoral de Juan Pablo II en relación con el matrimonio y la familia como la clave profética para el futuro de comunidades católicas sólidas. Tomamos en serio su mensaje de una nueva evangelización en el cual el papel de la familia y el laicado son esenciales para el bienestar futuro de la Iglesia. Seguirá siendo un padre espiritual y una guía durante muchos años por venir.

Totus Tuus: En Cruzando el Umbral de la Esperanza, Juan Pablo II escribe “Si uno ama el amor humano, naturalmente surge la necesidad de dedicarse completamente al servicio del ‘amor leal’, porque el amor es leal, es hermoso”. Profesor Anderson, ¿cuál ha sido, y sigue siendo hoy, su experiencia del “amor leal”?

Anderson: Si cada persona tiene dentro de sí misma una vocación de amor, este amor es inseparable de la dignidad de cada persona, y por lo tanto, el único amor digno de la persona humana es un amor verdadero. Sabemos todos que esto es cierto en el fondo de nuestro corazón, porque todos buscamos un amor que sea verdadero, todos buscamos un amor sincero o, como lo dice Juan Pablo II, el amor “que es leal, que es hermoso”. Éste es el amor del cual escribe San Pablo “El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.” (1Cor13, 7-8) Todos sabemos que la fuente de este amor se puede encontrar sólo en Jesucristo. Pero podemos experimentar el “amor leal” reflejado en la experiencia del matrimonio y la familia y ésta ha sido mi experiencia del “amor leal”: primero en la familia que me dio la vida y luego en la familia que dio la vida a mis hijos. Quizás por eso San Pablo escribe también para alabar al “Padre del que procede toda paternidad del cielo y en la tierra” (Ef 3, 14), ya que es en la familia donde este “amor leal” se nos revela primero.

Totus Tuus: El 28 de junio de 2005, Usted y su esposa Dorian participaron en la Ceremonia Inaugural de la Causa para la Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II. Usted también tuvo la oportunidad de ser recibido en varias ocasiones en audiencia privada por Juan Pablo II. ¿Qué recuerda en especial de estas reuniones?

El Caballero Supremo Carl Anderson y miembros de su familia con el Papa Juan Pablo II.

El Caballero Supremo Carl Anderson y miembros de su familia con el Papa Juan Pablo II.

Anderson: Un rato antes, Dorian y yo estuvimos juntos en la Plaza de San Pedro para asistir a la Misa del funeral de Juan Pablo II. Vimos esos hermosos estandartes que proclamaban “Santo Subito” y ese día hicimos nuestra esa plegaria; así es que teníamos que estar en Roma en 2005 para participar junto con numerosos amigos en la Ceremonia Inaugural de la Causa de Juan Pablo II. Las reuniones privadas con Juan Pablo II eran siempre extraordinarias por su gran interés en lo que sucedía: quería oír las últimas noticias sobre cómo evolucionaba a situación, que debía hacerse para ayudar, y en especial, que podía hacer él como papa para ayudar. Pero las conversaciones a menudo incluían preguntas sobre la gente que conocía, cómo estaban, cómo estaban sus familias, cómo les iba en el trabajo. Él era pastor de la Iglesia universal y también era pastor de las personas y las familias. Una ocasión especial fue una reunión en la cual bendijo un cuadro especial de la Divina Misericordia que usábamos entonces para una peregrinación especial por toda la Orden de Caballeros de Colón. Tenía mucho empeño en difundir esta devoción por todo el mundo y deseábamos estar más unidos a él en esta oración. En una de nuestras últimas visitas, el Santo Padre tenía muchas dificultades para hablar así que nuestra conversación fue mayormente en una sola dirección. Nos despedimos y recibimos su bendición. Cuando llegamos a la puerta de su estudio, me di la vuelta para mandarle una última despedida, y él estaba allí, haciendo repetidamente la señal de la cruz. Ni siquiera la enfermedad podía coartar su deseo de comunicarse con los demás. Éste era tan sólo un atisbo de lo que el mundo vería más adelante durante los últimos días de su vida.

Totus Tuus: Se acerca la Navidad. En su Carta a las Familias, Juan Pablo escribió “Si de hecho Cristo ‘revela plenamente el hombre a sí mismo’, lo hace empezando con la familia en la cual eligió nacer y crecer”. Profesor, quisiera concluir preguntándole cómo celebra la Navidad y si quisiera enviar una felicitación especial a nuestros lectores.

Anderson: La Navidad, por supuesto, es una época para el hogar y la familia. Cuando vivíamos en el área de Washington, D.C., íbamos con nuestro hijos a una “mini” peregrinación a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción para asistir a la Misa de Nochebuena. Nos gusta llenar la casa con decoraciones navideñas. Decoramos nuestra casa durante el Adviento con nacimientos que hemos encontrado durante nuestros viajes por diversos países, incluyendo Italia, Irlanda, Canadá, Francia, México, Zaire, y el más reciente será de Polonia. Decoramos nuestro árbol navideño con adornos que hemos encontrado durante nuestros viajes, y también nos gusta escuchar música navideña, en especial los himnos tradicionales del mundo entero. Navidad es una época de hospitalidad, y hacemos lugar para quienes quizás no tengan una familia cerca.

En cuanto a las felicitaciones navideñas, quisiera recordar las palabras de Juan Pablo II que compartí con mis hermanos Caballeros de Colón hace unos años: “¡Rodeemos el lugar donde Dios se hizo hombre con una vasta corona de corazones! Formemos un círculo y una corte por encima de esta Virgen, quien Le dio vida humana en la noche del Nacimiento de Dios! ¡Formemos una corte en torno a toda la Sagrada Familia!”