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El Papa de la Caridad, la Unidad y la Fraternidad

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4/1/2013

por Carl A. Anderson, Caballero Supremo

El fiel testimonio caritativo del Papa Francisco subraya la importancia intemporal de los principios fundamentales de Caballeros

Carl A. Anderson

HACE APENAS unos días, estaba en la Plaza de San Pedro en Roma cuando fue presentado el Nuevo Santo Padre, el Papa Francisco. Cuando salió al balcón para dirigirse a Roma y al mundo por primera vez, dijo “Y ahora iniciemos este camino, [juntos] como el obispo y el pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que consiste en presidir sobre todas las Iglesias en caridad, es un camino de fraternidad, de amor y confianza entre nosotros. Recemos siempre los unos por los otros. Recemos por el mundo, para que se cree una gran hermandad.”

Cuando escuché estas palabras, me sentí como debió sentirse nuestro primer gran caballero, James T. Mullen, hace 131 años, cuando escuchó al Padre Michael J. McGivney hablar del llamado de nuestra Orden a la caridad, la unidad y la fraternidad. El discurso del Papa era un claro llamado a estas virtudes, que constituyen los principios fundamentales de nuestra Orden.

¡Cómo nos inspira que estos principios se vean puestos de manifiesto y fortalecidos por el llamado del Papa Francisco a la caridad, el amor, la confianza y la hermandad, y con cuánta claridad resaltan sus palabras la eterna pertinencia de nuestra Orden 131 años después de su fundación por el Venerable Padre McGivney!

La elección del Papa fue un momento lleno de alegría para Caballeros de Colón y la Iglesia. Tenemos en el Papa Francisco a un hombre santo y dedicado, un hombre que llevará adelante a la Iglesia en su misión de la nueva evangelización. Como lo dejó claro su saludo al mundo, tienen mucho en común los principios centrales de nuestra Orden y los del Santo Padre. Y en muchos aspectos, tenemos una historia muy similar.

Sus raíces, al igual que las de los Caballeros, se encuentran en el Continente Americano. Y como me lo ha señalado más de uno, el Papa Francisco es hijo de europeos inmigrantes en el Nuevo Mundo, al igual que el Padre McGivney. Lo que es más, el Papa Francisco — al igual que el Padre McGivney y generaciones de Caballeros después de él — es bien conocido por su labor personal con los pobres y los más necesitados.

Incluso la elección de su nombre — Francisco — evoca no solo la caridad de San Francisco de Asís, sino también las palabras que el Señor dirigió a este humilde santo: “Reconstruye mi Iglesia”. Nos recuerda en forma conmovedora la necesidad de continuar con nuestra labor de la nueva evangelización, reconstruir la Iglesia por medio de la oración y vivir la fe por medio de la caridad.

La vida de San Francisco, como la de nuestro nuevo Santo Padre, fue un testimonio diario del amor de Dios y del prójimo, como debe ser la nuestra. Nuestros principios no son más que palabras si no los vivimos.

En su primera homilía como Santo Padre, el Papa Francisco dijo “si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor. Cuando no se camina, se está parado. ¿Qué ocurre cuando no se edifica sobre piedras? Sucede lo que ocurre a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena. Todo se viene abajo. No es consistente.”

Así que para celebrar la elección del Papa Francisco y el reciente aniversario de la fundación de nuestra Orden, como Caballeros todos nosotros debemos redoblar nuestros esfuerzos como hombres de fe, y hombres de acción basada en esta fe.

Recemos también por nuestro Santo Padre tal como lo pidió en la tarde de su elección y trabajemos con más ahínco todavía por aquellos que más ayuda necesitan en nuestra sociedad. Invitemos a los hombres de nuestros consejos a que sean aún más activos al servicio de su prójimo. En pocas palabras, dejémonos llevar por el llamado tanto del Padre McGivney como del Papa Francisco y vivamos la caridad para nuestro prójimo, en unidad con nuestra Iglesia y nuestro Santo Padre, y en espíritu de fraternidad.

¡Vivat Jesus!