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La Verdad Cristiana en un Mundo Democrático

7/1/2017

por Alton J. Pelowski

Una entrevista con el Profesor Ryszard Legutko sobre conciliar la fe y la política en el Oeste secular

El Padre Jerzy Popieluszko, uno de los líderes del Movimiento Solidaridad, junto a un mapa de Polonia en 1982, dos años antes de ser secuestrado y asesinado por funcionarios de la policía secreta comunista.

Nacido en 1949, Ryszard Legutko pasó las primeras cuatro décadas de su vida en la Polonia controlada por los comunistas. Como muchos, llegó a idealizar la libertad y la estructura política de las sociedades democráticas liberales, particularmente los Estados Unidos. Después del colapso del comunismo en 1989 y la transición democrática de Polonia, él experimentó desilusión a medida que los problemas políticos persistieron.

Hoy en día, Legutko es profesor de filosofía en la Universidad Jagiellonian en Cracovia, y ha sido miembro del Parlamento Europeo desde 2014. Es autor de varios libros, incluyendo: The Demon in Democracy: Totalitarian Temptations in Free Societies (El Demonio en la Democracia: Tentaciones Totalitarias en las Sociedades Libres) (Encounter, 2016).

El editor de Columbia, Alton J. Pelowski, recientemente tuvo la oportunidad de hablar con Legutko sobre su libro y sobre el papel de la fe en la plaza pública actualmente.

COLUMBIA: Thomas Jefferson habló de “un muro de separación entre la iglesia y el estado”. Muchas personas en los Estados Unidos han tomado esto como que la fe personal de cada uno no pertenece a la plaza pública. ¿Cuál es su opinión sobre el papel adecuado que la religión debe desempeñar en la esfera política?

PROF. RYSZARD LEGUTKO: El efecto de la Reforma en Europa fue que la religión estaba bajo el control del trono, mientras en los Estados Unidos existe esta separación. Hasta recientemente, se creía que esto significaba solamente que no hay una religión establecida. La idea de que la religión no tiene acceso a la plaza pública es un fenómeno reciente.

Desde el inicio, se asumió que Estados Unidos fue fundado sobre principios cristianos y que las personas elegidas para las funciones públicas eran personas religiosas, algunas veces con opiniones religiosas muy fuertes, y que estos puntos de vista afectan sus opiniones políticas. No es que la verdad religiosa se traduzca literalmente en política, sino que tiene un papel que desempeñar. Si usted es cristiano, no puede abstraer totalmente sus puntos de vista religiosos de su vida pública. Es por eso que la Biblia se considera un documento sagrado en los tribunales, así como para prestar juramentos. Sólo recientemente esto ha sido seriamente cuestionado, con llamados para la eliminación de cruces y de los 10 Mandamientos, por ejemplo.

Mi opinión es sencilla: no se puede simplemente destilar o separar la política de los puntos de vista religiosos o filosóficos, en un esfuerzo para crear una política “pura”, privada de contenido metafísico. Es simplemente imposible; tales seres humanos no existen.

COLUMBIA: ¿Cómo podemos entender la marginación del Cristianismo, cuando la cultura secular defiende la importancia de la tolerancia?

LEGUTKO: Lo que vemos hoy en día, no solamente en los Estados Unidos sino también aquí en Europa, es que cierto tipo de ideología se considera que no es ideología en absoluto. Se ve como la neutralidad civil, que es una versión de liberalismo. Si usted se identifica como liberal, implica que usted es neutral, que usted está libre de presuposiciones metafísicas o religiosas. Esto es falso, por supuesto. El liberalismo es un punto de vista muy filosóficamente cargado, y hay un paquete completo que usted pone en la plaza pública.

En relación al aborto, por ejemplo, lo que los liberales de hoy han intentado hacer es hacer que la gente crea que una objeción al aborto es un tema religioso; que la posición civilmente neutral es hacer que el aborto sea legal. Pero no es un tema religioso simplemente; sobre todo es un tema antropológico y filosófico.

Los cristianos, en particular los católicos, tradicionalmente tienen un concepto no liberal, ni democrático de la naturaleza humana. El ser humano se define metafísicamente, no meramente en términos de utilidad o como una criatura que busca placer y evita el sufrimiento.

El Cristianismo lo coloca a uno en contacto con la amplitud de las tradiciones culturales y filosóficas del Occidente. Lo que yo llamo “amnesia impuesta políticamente” es la tendencia a deshacerse de la carga percibida de la cultura occidental.

En todo esto, debemos depender de la cultura de la civilidad. Es decir, yo sé lo que usted es y usted sabe lo que yo soy, y de alguna manera podemos llegar a un compromiso político. Pero no haga la suposición de que puede presentar todo lo que representa, si no me permite hacer lo mismo.

COLUMBIA: En su libro The Demon in Democracy, usted hace la demanda audaz de que, a pesar de sus grandes diferencias, la democracia liberal y el comunismo comparten semejanzas importantes. ¿Cuáles son estas semejanzas?

LEGUTKO: Trato de ser más específico en el libro y enumerar varios niveles de similitudes, pero en general diría que lo que hace estos dos sistemas similares es que ambos, tanto los demócratas liberales como los comunistas, politizaron la totalidad de la vida social, individual y comunitaria. Los comunistas creyeron que toda la vida social, incluso las artes y la filosofía, debería ser permeada por el espíritu del comunismo. Los demócratas liberales hacen exactamente lo mismo. Es decir, ellos creen que todo en la sociedad democrática liberal debe ser liberal democrático.

Esta actitud agresiva pretende imbuir toda la existencia humana con un conjunto de ideas. En ambos casos, esto implica que usted debe cortar la herencia humana y todo lo que llegó antes en el ámbito de las ideas. Olvídese de los filósofos y pensadores de la antigüedad; cuanto menos conozca sobre ellos es mejor, debido a que ellos contaminan su mente con las ideas incorrectas.

Durante las últimas décadas, políticas deliberadas de gobiernos e instituciones también han desmantelado y redefinido la familia con el fin de crear un nuevo tipo de sociedad. Esto, también, es algo que nos recuerda al régimen comunista. Para establecer una nueva sociedad comunista, la familia fue el primer objeto de ataque.

COLUMBIA: En La República, Platón advirtió que la democracia puede degenerar en “tiranía”. Mucho más tarde, en Democracia en América, Tocqueville habló sobre el surgimiento del “depotismo democrático”. Más recientemente, en Centesimus Annus, Juan Pablo II argumentó que una democracia sin valores puede convertirse en un tipo de “totalitarismo”. ¿Son estas diferentes maneras de expresar un argumento similar?

LEGUTKO: Sí y no. Esos son diferentes pensadores, pero para cada uno de ellos la democracia fue problemática. La democracia no era algo definitivo que la plataforma debía proporcionar para evaluar todo lo demás. Más bien, es lo contrario; es decir, usted debe identificar algunos criterios atemporales o más confiables, y entonces tratar de evaluar cada sistema político, incluyendo la democracia. La democracia puede dar a la gente un sentido excesivo de certeza y confianza. Si usted cree que la iluminada mayoría concuerda en algo, entonces debe ser cierto. Si algo es aceptado como obvio por todos alrededor suyo, entonces usted sólo deja de cuestionar las cosas.

Alexis de Tocqueville observó que en la sociedad estadounidense a la gente le gustan los conceptos generales como son “libertad”, “igualdad” y “justicia”, pero estos pierden su fuerza cuando no están basados en la tradición. Así que, usamos estos conceptos con mucha frecuencia, pero ya no preguntamos lo que queremos decir con ellos, ya que los adaptamos a las necesidades y circunstancias cambiantes.

En los Diálogos de Platón, el impulso inicial de Sócrates fue elucidar el significado de los conceptos generales que son ampliamente usados en la democracia. Él analizó estos conceptos y trató de encontrar una definición.

Por ejemplo, todo mundo habla de libertad. “Yo defiendo la libertad, y tú eres el enemigo de la libertad”. La palabra “libertad” tiene una connotación positiva, pero ya no entendemos de lo que estamos hablando. Solamente cuando descubramos lo que las palabras significan, nuestros debates tendrán algún sentido.

En este contexto, podemos observar cómo el idioma se ha deteriorado en las décadas recientes. Ya no es una herramienta de comunicación, sino más bien un arma con la cual usted hace la guerra en contra de sus adversarios.

COLUMBIA: Tanto Juan Pablo II como el Papa Benedicto hablaron sobre el papel de Polonia en la preservación de la identidad cristiana de Europa y la re-evangelización de Occidente. ¿Es cierto que la identidad cristiana se ha preservado aquí de una forma particular?

LEGUTKO: Cuanto más tiempo permanezco en la Unión Europea, mayor verdad veo en estas declaraciones. Polonia es prácticamente el único país cristiano que queda en Europa. En lugares como España, por ejemplo, casi no hay vocaciones nuevas pero nay sentimientos anti-cristianos muy fuertes.

No sé cuántos polacos están conscientes de esto, pero somos casi el último vestigio del Cristianismo de Europa. En Polonia, cerca de la mitad de los cristianos, en su mayoría católicos, todavía son practicantes regulares, y somos el principal exportador de sacerdotes católicos de Europa.

Pero está en la naturaleza de la democracia el llegar a ser como todos los demás; si usted es una excepción, debe haber algo mal con usted. Algunos piensan que debe haber algo mal con la sociedad polaca, si hay tantos católicos polacos y las iglesias están llenas. No, algo malo hay con los países en los que las iglesias están vacías.

COLUMBIA: Usted ha hablado en nombre de las comunidades cristianas perseguidas en Medio Oriente. En su opinión, ¿Qué se debe hacer en Occidente para ayudar a los cristianos y otros grupos minoritarios que son blanco de genocidio?

LEGUTKO: Los cristianos están sufriendo persecución en Medio Oriente y en otros lugares, como Corea del Norte y sitios de África; pero también hay discriminación de cristianos en Europa, y estas dos cosas están de alguna manera correlacionadas. Los políticos europeos son muy reacios a hablar sobre la persecución de los cristianos. Cuando lo hacen, usan términos abstractos como “libertad de religión”. Ellos evaden el tema cuando usan este débil lenguaje. Deben defender a los cristianos como cristianos, de la misma forma en que los israelíes defienden a los judíos como judíos, no porque se contradice la idea abstracta de la no discriminación.

Estos mismos políticos no escapan a este lenguaje neutral y abstracto, cuando defienden a los homosexuales, por ejemplo. Casi cada documento que sale del Parlamento Europeo contiene cláusulas donde se expresan explícitamente los derechos de las personas LGBT. Usted nunca encuentra tal lenguaje en la defensa de los cristianos. Si nosotros, los occidentales, no defendemos el Cristianismo, nadie lo hará, pero de alguna manera somos reacios o incapaces de hacerlo.

Hay muchas cosas que se pueden hacer para ayudar a asegurar que el Medio Oriente no sea más descristianizado. Había 1.5 millones de cristianos en Irak en 2003, y ahora son alrededor de 200,000. No se trata solamente sobre Cristianismo, sino de la presencia de la civilización occidental en el Medio Oriente. Esto también trata de la paz. Los cristianos eran la gente que defendía la paz allí. Ahora, con ellos casi desaparecidos, ahí tiene usted lo que está ocurriendo actualmente.