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Nuestra misión de construir la Iglesia Doméstica y fortalecer la vida parroquial

12/1/2015

por Carl A. Anderson, Caballero Supremo

Por medio de una nueva iniciativa de toda la Orden, los Caballeros servirán mejor a las familias domésticas y a la Iglesia

Carl A. Anderson

Carl A. Anderson

El 20 de noviembre, pronuncié el siguiente discurso durante la reunión organizacional de mediados de año de Diputados de Estado en San Antonio. Recomiendo a todos los hermanos Caballeros que lean estas palabras y reflexionen sobre ellas, ya que en ellas esbozo los principios del crecimiento futuro y la labor de Caballeros de Colón.

EN SU EXHORTACIÓN apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), el Papa Francisco llamó a un nuevo espíritu misionero entre los católicos. “Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, escribió el Papa, también brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve” (179). Este reto tiene una resonancia especial para los Caballeros de Colón, especialmente en todo el Norte de América, donde nos hemos beneficiado de tantas formas del sacrificio de incontables misioneros.

Las grandes instituciones católicas de nuestro país fueron construidas por hombres y mujeres imbuidos del gran espíritu misionero. Aunque probablemente el Padre Michael McGivney no se habría descrito a sí mismo como misionero, durante el periodo de su vida, Estados Unidos siguió siendo un territorio “de misión” a ojos del Vaticano.

En este aspecto, recordamos las palabras del Papa Benedicto XVI durante su visita de 2008 a Estados Unidos, cuando nombró al Padre McGivney ejemplo del espíritu misionero que construyó la Iglesia Católica en Norteamérica.

En esa ocasión, el Papa Benedicto exhortó a los católicos de Norteamérica a “acercarse juntos a ese verdadero espíritu de renovación que deseaba el Concilio [Vaticano Segundo], una renovación que no puede sino fortalecer a la Iglesia en esa santidad y unidad que son indispensables para una proclamación efectiva del Evangelio en el mundo actual.”

El Papa continuó, “¿Acaso no fue esa unidad de visión y propósito – con raíces en la fe y el espíritu de constante conversión y sacrificio – el secreto del impresionante crecimiento de la Iglesia en este país? Tan sólo necesitamos pensar en los notables logros de ese sacerdote ejemplar norteamericano, el Venerable Michael McGivney, cuya visión y celo llevaron al establecimiento de Caballeros de Colón.”

Este espíritu misionero ha sido la sangre vital de Caballeros de Colón. ¿De qué otra forma podemos explicar el hecho de que, a cuatro décadas de su fundación, nuestra Orden se hubiera extendido por todo Estados Unidos y Canadá, y hubiera iniciado actividades en Filipinas, México y Cuba?

Este mismo espíritu misionero impulsó a la Orden a establecer durante la Primera Guerra Mundial una red de instalaciones por toda Europa al servicio de incontables militares norteamericanos y canadienses. Y luego, después de la Gran Guerra, a abrir instalaciones deportivas en Roma para atender y ayudar a evangelizar a los jóvenes de esa ciudad, labor que continúa hoy en día.

Vemos ese mismo espíritu misionero actualmente cuando la Orden inicia actividades en Polonia, Ucrania, Lituania y Corea, y que nuestros programas caritativos mejoran miles de vidas en lugares como Haití, Uganda, Vietnam e Irak.

Este espíritu misionero ha sido una dinámica constante en toda nuestra historia. Siempre nos ha alentado a buscar nuevos retos y adaptarnos a nuevas situaciones, y hacerlo siempre sirviendo fielmente las necesidades de nuestra Iglesia.

EL CONCILIO VATICANO SEGUNDO

Tras el Concilio Vaticano Segundo, se hizo claro que la vitalidad de nuestras parroquias y de nuestras familias católicas estaba a prueba más que nunca. Miles de sacerdotes y religiosos dejaron sus ministerios y se desplomaron las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. El flagelo del divorcio sin causal en todas partes, la cohabitación fuera del matrimonio, las familias monoparentales y el aborto hicieron que en ocasiones la vida familiar católica pareciera como la nueva “terra incognita”. Al mismo tiempo, el Concilio Vaticano Segundo llamó al laicado a asumir un papel más importante para enfrentar estos retos.

Caballeros de Colón respondió con nuevas iniciativas espectaculares para enfrentar mejor las necesidades de nuestras familias y parroquias.

Por ejemplo, lanzamos uno de los programas de vocaciones más amplios de la historia, nuestro Programa de Reembolso por el Apoyo a las Vocaciones (RSVP). Por medio de éste y otros sistemas de becas, hemos proporcionado más de $68 millones de dólares a más de 115,000 hombres y mujeres que siguen sus vocaciones.

También comenzamos a dejar de establecer consejos locales dependientes de instalaciones de asociaciones de bienes raíces. En su lugar, promovimos el establecimiento de consejos basados en la parroquia, en línea con la visión original del Padre McGivney para la Orden.

Y comenzamos a alentar un énfasis mayor en programas que incluirían a más miembros de la familia en nuestras actividades y que apoyaran más directamente la vida familiar católica.

El resultado ha sido un éxito enorme. El cambio ha abierto la puerta a miles de nuevos consejos que no podrían haber soportado la carga económica que representaba construir o comprar un salón de reuniones. Al mismo tiempo, este cambio abrió la puerta de la membresía para cientos de miles de nuevos hermanos Caballeros.

De manera similar, muchos de los miles de sacerdotes que hemos ayudado económicamente son ahora hermanos Caballeros que sirven con orgullo como nuestros Capellanes de Consejo.

Y ha hecho aún más. Ha impulsado un crecimiento extraordinario de las obras de caridad de Caballeros de Colón que brindamos a nuestros prójimos: literalmente, cientos de millones de dólares y cientos de millones de horas de servicio voluntario.

Los consejos activos de Caballeros de Colón llevan nuestros principios de caridad, unidad y fraternidad, así como nuestra energía y nuestras actividades, para dar vida y fortaleza a miles de parroquias.

Durante ese mismo periodo, Caballeros de Colón afinó su misión de apoyar mejor la vida familiar católica. ésta fue siempre una de las misiones medulares de la Orden tal como la concibió el Padre McGivney. Fue la razón por la cual la Orden desarrolló beneficios fraternales para apoyar a las viudas y los huérfanos. Llevó al establecimiento de miles de actividades para la juventud y la familia, al apoyo de escuelas católicas basadas en la parroquia, y al desarrollo de nuestros programas espirituales y catequéticos dirigidos a las familias, como nuestro Servicio de Información Católica, nuestro programa del Icono de la Virgen Peregrina y “Padres para Siempre”.

De manera más reciente, la Orden ha implementado un nuevo programa que reúne nuestro apoyo de las parroquias y nuestro apoyo de las familias, Se llama “Construyendo la Iglesia Doméstica: La Familia Plenamente Viva”. Muchos miles de consejos locales de Caballeros de Colón y sus familias han comenzado ya a participar en él.

MIRADA HACIA EL FUTURO

En su documento de 2012 intitulado Discípulos Llamados a Dar Testimonio, la Conferencia de los Obispos Católicos dejó clara la relación entre la parroquia y la familia en la nueva evangelización.

En relación con la vida de la parroquia, el documento de los obispos afirma “Es responsabilidad tanto de los pastores como de los laicos asegurarse de que [las puertas de la parroquia] estén siempre abiertas. Las raíces de la evangelización deben seguir en la parroquia. En la parroquia uno se compromete con la comunidad de la Iglesia, aprende a ser discípulo de Cristo, se nutre de la Escritura, se nutre de los sacramentos, y finalmente se convierte en evangelizador. El éxito de la evangelización y las iniciativas catequéticas debe estar centrado en la parroquia.”

El documento explica entonces el papel de la familia: “Una cultura del testimonio se sostiene en la Iglesia por medio del matrimonio y la familia… Dentro del Sacramento del Matrimonio los esposos evangelizan, se evangelizan, y comparten su testimonio de fe con sus hijos y la sociedad.”

Señala también que “La familia, llamada la Iglesia doméstica, es a menudo el primer lugar donde uno experimenta y se forma en la fe.” Y concluye citando el discurso de 2011 del Papa Benedicto XVI al Consejo Pontificio para la Familia: “la nueva evangelización depende en gran medida de la Iglesia doméstica”.

Así vemos una convergencia providencial de tres iniciativas de Caballeros de Colón: 1) el desarrollo de miles de nuevos consejos con base en la parroquia, 2) nuevos programas para fortalecer la vida familiar que lleven a todos a una mejor comprensión de la familia como iglesia doméstica y 3) nuestro mayor compromiso de servir a la misión de la Iglesia de una nueva evangelización por medio de la parroquia.

Y no cabe duda de que cada una de estas tres iniciativas señala a Caballeros de Colón como la organización mejor situada para dar vida y fortaleza a la vida de la parroquia. Estamos realmente bien posicionados hoy para pasar a un nuevo nivel de servicio como el brazo derecho fuerte de nuestras iglesias parroquiales.

Ahora ha llegado el momento de que aceleremos estas iniciativas en sus efectos sobre nuestra labor en las parroquias y nuestra labor para fortalecer la vida familiar cristiana.

La familia como iglesia doméstica es básica tanto para la labor de la nueva evangelización como para el futuro y sustentabilidad de nuestras parroquias, así como para la sustentabilidad futura de la Orden. Pero la familia católica no puede realizar esta importante misión pos sí sola. La razón es sencilla: Como lo observó el Beato Pablo VI, la familia sólo puede ser realmente una iglesia doméstica cuando su vida diaria “refleja los diversos aspectos de la Iglesia entera.” Y para que esto se convierta en realidad, la familia debe estar más integrada a la vida sacramental de la parroquia.

Los consejos de Caballeros de Colón con base en la parroquia no son sólo lugares que proporcionan un apoyo invaluable a la vida de la parroquia en términos de actividades caritativas y sociales. Son ante todo un lugar privilegiado para el apoyo de la evangelización de la vida familiar por medio de la misión de la iglesia doméstica. Nuestros consejos pueden lograrlo con una integración más plena de las familias a la vida la de parroquia por medio de los numerosos programas de nuestros consejos con base en la parroquia.

LA RENOVACIÓN DE LA VIDA PARROQUIAL Y FAMILIAR

Actualmente, estamos decididos a continuar esta labor de renovación y unidad. De esta forma, también llevaremos a cabo la misión de San Juan Pablo II que identifica Ecclesia in America: “La renovación de la Iglesia en América no será posible sin la presencia activa de los laicos. Por eso, en gran parte, recae en ellos la responsabilidad del futuro de la Iglesia” (44).

La visita pastoral del Papa Francisco a Estados Unidos y su presencia en el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia presenta una oportunidad histórica para los católicos del mundo entero, y especialmente para los católicos del Norte de América.

Durante el Encuentro Mundial de las Familias, el Papa Francisco llamó a una nueva alianza entre la Iglesia y la familia para que las familias católicas pudieran recibir más aliento y apoyo.

“Que Dios nos otorgue el don de una cercanía renovada entre la familia y la Iglesia, dijo el Papa. Las familias la necesitan, la Iglesia la necesita, y nosotros los pastores la necesitamos.”

Pero para millones de familias católicas, esta nueva alianza sólo será una realidad si pueden encontrar este gran apoyo dentro de su parroquia local. No hay organización católica mejor posicionada hoy en día en miles de parroquias que Caballeros de Colón.

Actualmente, Caballeros de Colón está providencialmente posicionada para desempeñar un papel clave en la nueva alianza entre la Iglesia y la familia a la que llamó el Papa Francisco. Pero, para lograrlo, debemos adoptar nuevos métodos.

Debemos dedicar esfuerzos aún mayores a nuestra misión de caridad, unidad y fraternidad, y debemos hacerlo prestando aún mayor atención a las necesidades y el futuro de nuestras parroquias y nuestras familias. Lo que se necesita ahora es una mayor participación nuestra en la renovación de la vida parroquial y familiar.

Para enfrentar esta necesidad, tendremos que hacer las cosas de manera diferente. Nuestros consejos tendrán que ser incluso más activos en nuestras comunidades parroquiales. Tendremos que dejar de duplicar actividades que se realizan más apropiadamente por medio de la parroquia. Tendremos que centrarnos más en programas que apoyan a las familias católicas en su misión como iglesia doméstica.

Para muchos consejos, hacerlo requerirá elegir entre lo que es bueno y lo que es mejor. A menudo tendrán que elegir entre lo que nuestra comunidad católica puede haber necesitado en el pasado y lo que necesita hoy y para el futuro.

UNA NUEVA INICIATIVA DE C DE C

Por lo tanto, estoy anunciando una nueva iniciativa de toda la Orden para fortalecer tanto a nuestras parroquias como a nuestras familias. Se llama Construyendo la Iglesia Doméstica al tiempo que Fortalecemos nuestra Parroquia. Esta nueva iniciativa se basa en nuestros programas y éxitos pasados. Al mismo tiempo, requiere que hagamos las cosas de manera diferente en el futuro.

En primer lugar, esta iniciativa requiere que aceleremos el proceso de alejarnos de las casas club para acercarnos más a los consejos con base en la parroquia. Ya no debemos gastar valiosos recursos apoyando a las casas club cuyas actividades no pertenecen a la misión de Caballeros de Colón ni de la Iglesia.

El uso de nuestros recursos debe realizarse con base en la integridad de la misión con nuestros principios básicos de caridad, unidad y fraternidad. Algunas casas club, por ejemplo, han servido importantes objetivos sociales en el pasado, como ser sede de recepciones y fiestas, así como ceremonias de grado y reuniones de trabajo. Sin embargo, por la necesidad de generar un flujo constante de ingresos tan sólo para mantener sus construcciones, muchas casas club se han visto obligadas a participar en el negocio de la renta de instalaciones, en el cual están entonces sujetas a las fuerzas del mercado, los reglamentos gubernamentales y el peligro de las deudas. Sobra decir que esta situación ha diluido la integridad de la misión de los consejos que usan estas instalaciones. En ciertos casos, estas casas club pueden llegar a obstaculizar la labor de la Orden.

Por esta razón, pido que todos los consejos que usan casas club que son propiedad de asociaciones independientes emprendan una evaluación seria de la forma en que esta relación apoya al consejo en el cumplimiento de la misión central de Caballeros de Colón. Y, en cuanto sea factible, todos los consejos que usan casas club que son propiedad de asociaciones independientes deben iniciar los acuerdos contractuales que requiere una resolución adoptada por el Consejo Supremo en su convención de 2014.

En Segundo lugar, nuestra iniciativa Construyendo la Iglesia Doméstica al Tiempo que Fortalecemos nuestra Parroquia requiere que nuestros consejos basados en la parroquia busquen una mayor integración a la vida de sus parroquias.

Los consejos deben comenzar a eliminar la duplicación de los programas que pueden competir con las actividades de la parroquia. En su lugar, usaremos nuestros recursos en tiempo, talento y dinero para fortalecer los programas basados en la parroquia y auspiciados por ella.

Un área importante en la que esto va a ocurrir es el ministerio de la parroquia basado en la juventud. Quizá más que en cualquier otra época, nuestra juventud necesita mayor evangelización, catequesis y cuidado pastoral. Este cuidado pastoral debe llevarse a cabo dentro de la parroquia bajo la dirección y supervisión del pastor. Actualmente, nuestra juventud necesita una participación mayor, no menor, en la vida de su parroquia.

No hay hoy en muchas parroquias mejor organización que Caballeros de Colón para apoyar a nuestros pastores en esta responsabilidad. Los consejos deben buscar formas de colaborar más de cerca con los programas de ministerio a la juventud con base en la parroquia. Y los consejos también deben encontrar formas de apoyar las actividades de las escuelas basadas en la parroquia.

Por lo tanto, la Junta de Directores ha decidido que, como parte de esta iniciativa, las unidades locales de Caballeros de Colón ya no patrocinarán a las tropas de Scouts. Los consejos deben tomar medidas para terminar con este patrocinio en cuanto sea posible por razones prácticas, en muchos casos para fines de 2015 y en todo caso no después de 2016.

En lugar de ello, las unidades locales deben alentar a las tropas que patrocinan actualmente a que se conviertan en tropas patrocinadas por la parroquia. Estas nuevas tropas de Scouts patrocinadas por la parroquia pueden y deben recibir apoyo económico voluntario de los consejos locales. Pero el cambio clave es que la misión y actividad de los Scouts estarán más integradas a la estrategia general del ministerio de la juventud de la parroquia bajo la dirección del pastor. Tras considerable deliberación, creemos que ésta es la mejor forma de apoyar una futura sustentabilidad del programa de Scouts católicos y de la identidad católica de los jóvenes que participan en él.

Además, los consejos deben tratar de integrar más estrechamente las actividades de los Círculos de Escuderos y otras actividades para la juventud dentro de los objetivos del ministerio de la juventud de la parroquia. Se alienta a los consejos y asambleas de Estados Unidos y Canadá que no patrocinan actualmente Círculos de Escuderos a no instituir círculos nuevos. En lugar de ello, se alienta a las unidades locales a que apoyen los programas existentes de ministerio de la juventud basados en la parroquia. En las parroquias donde se pueden mejorar los programas de ministerio de la juventud, los consejos deben colaborar con su capellán o su pastor para encontrar formas de comenzar programas juveniles nuevos o más efectivos basados en la parroquia.

En el futuro, las actividades para la juventud de la Orden deben medirse por la forma en que apoyan los objetivos generales de los programas de ministerio de la juventud de las parroquias y lo bien que se incorporan a nuestro programa Construyendo la Iglesia doméstica. A medida que vayamos avanzando, incorporaremos muchos programas existentes a esta iniciativa.

Durante este año fraternal, los conseDurante este año fraternal, los consejos que formulan sus actividades por medio del Programa de Surgir con Servicio deben dar prioridad dentro de la categoría de Actividades para la Familia a las que se relacionan con nuestro programa Construyendo la Iglesia Doméstica; dentro de la categoría de Actividades para la Iglesia, deben dar prioridad a los programas que fortalecen o apoyan el ministerio de la juventud basado en la parroquia. También deben pensar en cómo sus actividades en las categorías de consejo, comunidad y Provida pueden mejorarse por medio de una mayor participación de una comunidad parroquial más amplia.

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Cuando San Juan Pablo II habló de la nueva evangelización, explicó que el contenido de la evangelización no sería nuevo, sino que sería una evangelización “renovada en su ardor, sus métodos y su expresión”.

Ésta es la misma dinámica que guía hoy nuestra misión. El “contenido” de Caballeros de Colón no ha cambiado, Somos una hermandad católica basada en los principios de caridad, unidad, fraternidad y patriotismo. Estamos dedicados al servicio fiel e incomparable de la Iglesia. Pero lo que va a cambiar es la “expresión” de ese servicio de manera que nuestra labor sea aún más relevante y efectiva.

Los cambios que esbozamos aquí pueden resultar difíciles para algunos. El cambio nunca es fácil. Pero el récord comprobado del último medio siglo es claro: cuanto más se acerca Caballeros de Colón a la vida de la parroquia, cuando más colaboramos con nuestros párrocos y cuanto más apoyamos a las familias católicas, más crece nuestra Orden en membresía y caridad.

El reto de un liderazgo efectivo es dirigir el cambio, y no ser dirigido por el cambio. El liderazgo de Caballeros de Colón siempre ha logrado dirigir el cambio. Y eso es lo que estoy seguro que ustedes y yo lograremos en los días por venir.

¡Vivat Jesus!