Text Size:
  • A
  • A
  • A

Un verdadero caballero para hoy en día

7/1/2019

por Carl A. Anderson, Caballero Supremo

El testimonio heroico de Kendrick Castillo demuestra la plenitud de una vida vivida para otros

Carl A. Anderson

Carl A. Anderson

HAY QUIENES DICEN que ya no tenemos héroes.

Kendrick Castillo demuestra que están equivocados.

Un día, de mayo pasado, Kendrick se despertó como si fuera cualquier otro día. El joven de 18 años, llevó a cabo su rutina normal de la mañana, empacó su mochila y se dirigió a la escuela de un suburbio de Denver. Era un momento emocionante para él. Como estudiante de secundaria, esperaba su graduación — a sólo pocos días — y la vida emocionante que tenía ante él.

Pero esa tarde del martes todo cambió. Después del almuerzo, mientras Kendrick se sentaba en su escritorio, un estudiante con problemas entró a su aula y sacó un arma. En ese instante, Kendrick hizo su decisión — él encaró al agresor.

Kendrick les dio a sus compañeros de escuela los segundos preciosos que necesitaban para esconderse o escapar, antes de que le disparara a él. Pero mientras salvaba vidas con valentía, sacrificó la suya con generosidad. En lo que se refiere a Kendrick Castillo, una vida se perdió trágicamente — pero nació un héroe verdadero.

Como nación, lamentamos la muerte de Kendrick, aún cuando celebramos su valentía. Como organización, los Caballeros de Colón se sienten especialmente conmovidos por su ejemplo de sacrificio desinteresado. Su padre, miembro de los Caballeros, ha dicho que su hijo “quería ser un Caballero de Colón porque quería ayudar no sólo a las personas, sino a su comunidad.”

Kendrick Castillo hizo exactamente eso. Fue un Católico fiel hasta el final, vivió y murió de acuerdo a las enseñanzas de Jesucristo: “El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos” (Jn 15, 13).

En un mundo mejor, Kendrick Castillo todavía estaría con nosotros. Ese martes habría sido como cualquier otro — sin disparos, sin dolor, sin una búsqueda de respuestas. Lamentablemente, ese no es el mundo en el que vivimos. El nuestro está dañado por el pecado y la lucha y el sufrimiento. Pero eso no significa que no tengamos esperanza. Los héroes nos dan esperanza.

Siempre han existido — y siempre existirán — aquellos que nos inspiran con sus acciones desinteresadas. Algunos, como Kendrick Castillo, han sacrificado sus vidas por el bien de los demás. Otros todavía están entre nosotros, viviendo sus vidas para otros, en mayor o menor medida.

Para encontrarlos, hay que saber dónde buscar. Algunos piensan que los héroes tienen poderes sobrenaturales, que sólo se encuentran en cómics o películas, y en las leyendas míticas de la Grecia antigua y Roma. Otros asocian a los héroes con las celebridades — grandes atletas, artistas talentosos, la belleza, los ricos, los poderosos, etc. Sin embargo, el verdadero heroísmo tiene una cara diferente.

El heroísmo vive en la gente común que hace cosas extraordinarias. Practican los principios eternos de valor, veracidad, humildad y auto sacrificio. Al igual que Kendrick Castillo, ponen los intereses de los demás antes de los suyos, incluso si el costo es alto.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos que todavía muchas personas tienen estas características en su vida diaria. A menudo son desconocidos o no reconocidos porque no buscan publicidad. También provienen de lugares inesperados y su heroísmo surge en momentos inesperados.

Uno de los aspectos más inspiradores de servir como Caballero Supremo ha sido el conocer a tantos hermanos Caballeros que son verdaderos héroes cotidianos — héroes que se sacrifican para promover nuestros principios de caridad, unidad y fraternidad.

Un tratado famoso sobre la caballería del siglo XIV, aconsejaba a los caballeros Cristianos el que fueran hombres íntegros y devotos, ya que, como hace la observación el escritor, “están en peligro todos los días, y en el momento en que piensen que están muy seguros, es cuando de repente tendrán que emprender aventuras desafiantes y peligrosas.”

La integridad del caballero incluía el compromiso de defender a aquellos en peligro que no podían defenderse a sí mismos, y el valor para no retroceder ante el peligro.

Se nos dijo que Kendrick Castillo quería unirse a los Caballeros de Colón y así ser más como nosotros. Mi deseo sincero es que debido a su ejemplo, nuestros hermanos Caballeros quieran ser más como él.

¡Vivat Jesus!