El caballero supremo Patrick Kelly fue nombrado Patrono Honorario de 2025 por la Fundación san Juan XXIII, la cual contribuye al apoyo pastoral de los católicos en las fuerzas armadas, durante su Recepción de Patrones celebrada en Charleston, Carolina del Sur, el 23 de octubre.
En la proclamación del premio, la junta directiva de la fundación agradeció a los Caballeros de Colón por apoyar la misión y los ministerios de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de los EE. UU., durante los últimos 40 años, desde la creación de la arquidiócesis en 1985.
Cabe destacar que, mediante la recaudación de fondos realizada por el Cuarto Grado, la Orden ha sido un firme sostén del Programa de Seminaristas Copatrocinados de la Arquidiócesis para los Servicios Militares, el cual ayuda a financiar la formación de seminaristas que se preparan para convertirse en Capellanes Católicos en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. El programa de becas de los Caballeros aborda la escasez de capellanes que atienden a los 1.8 millones de católicos a los que sirve la Arquidiócesis alrededor del mundo.
Los Caballeros de Colón y la Arquidiócesis para los Servicios Militares también han copatrocinado una peregrinación anual de Combatientes a Lourdes para el personal militar estadounidense herido, enfermo y lesionado desde 2013. Además, durante más de 20 años, han colaborado para distribuir más de 700,000 copias del libro de oraciones de la Orden “Armados con la Fe” a personal militar de los EE. UU. en el país y en el extranjero.
La Fundación san Juan XXIII se constituyó en 2022 con el fin de recaudar fondos para el apoyo pastoral de los católicos que prestan servicio en las fuerzas armadas de los Estados Unidos, de los pacientes católicos ingresados en los centros médicos del Departamento de Asuntos de Veteranos y del personal católico del Gobierno de los Estados Unidos destinado fuera del país.
En un discurso pronunciado remotamente, el caballero supremo Kelly, quien sirvió en la Marina de los Estados Unidos durante 24 años, agradeció a la Fundación san Juan XXIII por su apoyo espiritual a los católicos en las fuerzas armadas. “Acepto con gratitud este premio en nombre de los más de dos millones de miembros de los Caballeros, quienes están comprometidos con la caridad, la unidad y la fraternidad, pero también con el patriotismo”, afirmó.
“Algo que pude constatar durante mi servicio activo es el gran valor que aportan nuestros capellanes”, continuó el caballero supremo Kelly, quien sirvió en el Cuerpo del Juez Abogado General (JAG) como abogado de la Marina, tanto en servicio activo como en la Reserva de la Marina, retirándose con el rango de capitán.
“Trabajé muy de cerca con los capellanes, ya que formaba parte del JAG de la Marina”, dijo Kelly. Cuando estuve destinado a bordo del buque de asalto anfibio USS Guam (LPH 9), buque insignia de un grupo anfibio de respuesta rápida, tuvimos la gran suerte de contar con un capellán. Él y yo nos hicimos muy buenos amigos y trabajábamos en equipo. Yo enviaba a los [marineros] al capellán cuando sabía que ellos necesitaban un oído comprensivo”.
El arzobispo Timothy Broglio de la Arquidiócesis de los Servicios Militares para los EE. UU. fue el principal celebrante de la Misa que precedió a la Recepción de los Patrones. Entre los concelebrantes se encontraban el mons. Anthony Frontiero, vicario general de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de los EE. UU., y sacerdotes de la Diócesis de Charleston.
La Misa celebró la fiesta de san Juan de Capistrano, el santo patrono de los capellanes militares, quien dirigió al ejército húngaro para defender exitosamente la ciudad de Belgrado de un asedio otomano en 1456.
“Es apropiado que el caballero supremo Patrick Kelly y los Caballeros de Colón sean honrados con este premio”, dijo el arzobispo Broglio, quien es presidente de la Fundación san Juan XXIII. “Históricamente, los Caballeros de Colón han estado siempre presentes, remontándose a la Primera Guerra Mundial, y han continuado brindando su apoyo a nuestras fuerzas armadas y a la arquidiócesis, incluyendo la catequesis, los programas vocacionales y tantas otras formas”.
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RON KUZLIK escribe desde Stamford, Connecticut, donde es miembro del Consejo san Agustín 41.