“Un testigo sobresaliente”
Cuando en 1882, el padre Michael McGivney, a sus 29 años, fundó los Caballeros de Colón, sabía las dificultades y presiones que enfrentaban estos esposos y padres, en su mayoría, católicos pobres e inmigrantes:
- Una cultura con una profunda desconfianza hacia la comunidad católica.
- Condiciones laborales, a menudo, peligrosas.
- Organizaciones de membresía que prometían beneficios sociales y ayuda mutua, pero que tenían fuertes prejuicios anticatólicos.
- La carga de saber que su muerte, probablemente, dejaría a sus familias sin un centavo y en riesgo de ser separadas.
Hijo de inmigrantes y un hijo fiel que tuvo que dejar el seminario para ayudar a mantener a su madre y a sus hermanos tras la muerte de su padre, quien trabajaba en una fábrica, el padre McGivney conocía muy bien estas realidades.
Así que, como vicario en la iglesia St. Mary, en la bulliciosa ciudad portuaria de New Haven, Connecticut, decidió dar un paso al frente para mejorar la situación. Reuniendo a los hombres en el sótano de su parroquia, el padre McGivney fundó los Caballeros de Colón.

La misión: Ayudar a los hombres mantener su fe católica y garantizar la protección financiera de sus familias.
En aquella época, Cristóbal Colón era muy admirado en la cultura estadounidense, a pesar de ser católico, y el padre McGivney lo propuso como modelo para estos primeros Caballeros que buscaban mantener su fe e identidad católicas en el Nuevo Mundo.
Tras fundar los Caballeros, el padre McGivney tuvo la intención deliberada de poner el liderazgo en manos de los miembros laicos del grupo. De este modo, se adelantó casi un siglo al enfoque del Concilio Vaticano II y al empoderamiento de los laicos para vivir el llamado universal a la santidad y la misión evangelizadora de la Iglesia.
Durante la pandemia mundial de gripe de 1889-1890, el padre McGivney estuvo ejerciendo su ministerio entre su pueblo, hasta que su delicada salud lo confinó a la cama, desde donde continuó rezando por su rebaño. Falleció el 14 de agosto de 1890, dos días después de cumplir 38 años.
En 2020, los Caballeros de Colón anunciaron que el Vaticano había aprobado un milagro relacionado con el hijo de uno de los agentes de seguros de la Orden, lo que llevó la causa de canonización del padre McGivney a la etapa de beatificación.
En su Carta Apostólica anunciando la beatificación del padre McGivney(En inglés) , el papa Francisco declaró que “el celo de nuestro fundador por la proclamación del Evangelio y la generosa preocupación por las necesidades de sus hermanos y hermanas lo convirtieron en un testigo destacado de solidaridad cristiana y de asistencia fraterna”.
El beato Michael McGivney está enterrado en la iglesia St. Mary, lugar de nacimiento de los Caballeros de Colón y un destino de peregrinación para los Caballeros, sus familias y todos aquellos que tienen una devoción por este cura de parroquia de los Estados Unidos.