Caballeros reunidos durante una sesión Cor.
Gran Caballero: La adopción de Cor debería añadir una carga de trabajo mínima para el Gran Caballero. Se le anima a encuestar a todos los miembros del consejo y, luego, designar y facultar a un Director de Evangelización y Formación en la Fe (EFF, por sus siglas en inglés) quien asumirá la responsabilidad de todos los aspectos de la implementación y ejecución de Cor.
Se anima al Gran Caballero a asistir, pero no es obligatorio, ni tiene un rol oficial en el evento en sí. Se espera que él siga fomentando la buena voluntad, la colaboración y la comunicación con el párroco, específicamente solicitando su permiso primero para implementar Cor en la parroquia y también consultándole cómo le gustaría que los Caballeros trabajaran con los grupos o ministerios de hombres existentes.
Con ese fin, se le anima a que el Director de EFF lo acompañe a cualquier reunión adecuada y correspondiente con el párroco o con otros grupos o ministerios de hombres en la parroquia.
Director de Evangelización y Formación en la Fe del Consejo: Designado por el Gran Caballero, él facilitará la planificación, la estructura y la organización de todas las sesiones Cor. Se le anima a formar un equipo de EFF que le ayude a asumir estas responsabilidades, especialmente si se prevé celebrar reuniones con mayor frecuencia. Él garantizará una preparación adecuada para cada evento.
La preparación incluye reservar el espacio, comunicar los horarios y el contenido, y garantizar que la reunión se desarrolle de manera excelente en cada ocasión. En conjunto con el Gran Caballero, el Director de EFF debe coordinar y comunicarse con cualquier ministerio existente, especialmente los ministerios de hombres, de tal manera que fomente la colaboración y la posibilidad de una experiencia híbrida para lograr los propósitos y objetivos de ambos grupos. El Director del Consejo cuenta con el apoyo del Director de EFF de Estado y su equipo.
Párroco/Capellán: Se requiere el permiso del párroco para que Cor se realice en la parroquia. Él tiene la responsabilidad principal de la formación espiritual de su parroquia y, por lo tanto, debe ser consultado e involucrado.
Él debe ser informado de las reuniones programadas y su contenido con una invitación permanente para que él dirija la oración y que se dirija a los hombres cuando lo desee.