Pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la cizaña (Evangelio para el 19 de julio, Mt 13, 25-26)
En medio de su sufrimiento, Job preguntó: «¿Por qué siguen viviendo los malvados, prologan sus vidas y se van haciendo fuertes?» (Jb 21:7). A los ojos humanos, esto parece una injusticia: los buenos sufren mientras que los malvados prosperan. Pero Jesús explica que Dios «hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores» (Mt 5:45). Él es un Dios paciente, y «consideren que la paciencia de nuestro Señor es para nuestra salvación» (2 Pe 3,15a). Dios es paciente con los pecadores, incluidos nosotros.
Desafío del Capellán Supremo, Arzobispo William E. Lori:
Este mes, te reto a que te acerques a un familiar o amigo y lo invites a recibir el sacramento de la penitencia.
Preguntas para la reflexión::
¿En qué te pareces al trigo y en qué te pareces a la cizaña? ¿Sientes envidia o te molesta que haya personas que llevan una vida impía, pero parecen prosperar? ¿Te resulta difícil amar a la «cizaña» de tu vida, rezar por ella y trabajar por su salvación?