El rey les responderá: «En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí.» (Evangelio para el 22 de noviembre, Mt 25,45)
El pecado se puede clasificar de dos maneras: pecados de comisión y pecados de omisión. Pedimos a Dios que nos perdone ambos tipos de pecados en la forma principal del «Yo confieso» en la misa: «he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión». Es pecado hacer el mal, y es pecado descuidar las obligaciones morales. El verdadero discípulo ve al Jesús sufriente en los pobres, los enfermos, los oprimidos y los solitarios, y ofrece lo que puede para ayudar.
Desafío del Capellán Supremo, Arzobispo William E. Lori:
Este mes, les desafío a que sean conscientes de los necesitados que les rodean, tal y como hizo el Beato Michael McGivney, y a que actúen para servir a los necesitados, tal vez participando en el programa «Abrigos para los niños» (Coats for Kids) de Caballeros de Colón en su consejo.
Preguntas para la reflexión:
¿Quiénes son los «más pequeños» entre ustedes? ¿Reconocen a Cristo en estos «más pequeños» necesitados? ¿De qué manera responden positivamente a sus necesidades y de qué manera los ignoran o descuidan? ¿Cómo podrían mejorar en este sentido?