María entonces dijo al ángel: ¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen? (Evangelio del 20 de diciembre, Lc 1,34)
Anteriormente, en el Evangelio de Lucas, cuando el ángel se le apareció a Zacarías para anunciarle que su esposa Isabel, ya anciana y estéril, daría a luz un hijo, Zacarías expresó su incredulidad y, como consecuencia, quedó mudo. La pregunta de María aquí no es una pregunta de duda; ella acepta lo que el ángel le ha revelado y desea profundizar más en el misterio. Nosotros también nos preguntamos a veces sobre aspectos concretos de nuestra fe católica. Siguiendo el ejemplo de María, es bueno que hagamos preguntas con espíritu de confianza para poder comprender mejor lo que se nos ha revelado.
Desafío del Capellán Supremo, Arzobispo William E. Lori:
Este mes, mientras meditas sobre el misterio de la Encarnación, te reto a que pongas tu confianza totalmente en manos de Dios, como lo hizo María, y a que reces el Ángelus cada día para abandonarte por completo —con la mente, el corazón y el alma— a la santa voluntad de Dios.
Preguntas para la reflexión:
¿Confían ustedes, como María, en la palabra de Dios? ¿Qué miedos y obstáculos se interponen en su camino hacia el pleno abandono a su santa voluntad? ¿Qué preguntas sobre Dios les surgen en su mente con respecto a cómo les pide que le sirvan?