Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: Señor ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le contestó «No te digo siete, sino hasta setenta y siete veces.» (Evangelio para el 13 de septiembre, Mt 18, 21-22)
Perdonar a los demás puede ser muy difícil a veces, especialmente cuando alguien nos ofende repetidamente. Jesús nos dice que no hay un número mágico que ponga un límite a nuestra obligación: nuestro deseo de perdonar y mostrar misericordia a los demás debe ser ilimitado, al igual que la misericordia de Dios hacia nosotros es infinita. Rezamos en el Padrenuestro: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Nuestra propia salvación depende de nuestra disposición a perdonar, pues Dios nos perdonará en la medida en que nosotros perdonemos a los demás (cf. Mt 6, 14-15).
Desafío del Capellán Supremo, Arzobispo William E. Lori:
Este mes, les reto a que hagan una lista de las personas de su vida, pasadas y presentes, a las que les resulta o les ha resultado difícil perdonar, y a que recen sinceramente por ellas cada día.
Preguntas para la reflexión:
¿Hay personas en tu vida a las que te cuesta perdonar por ofensas pasadas? ¿Te encuentras a veces diciendo las palabras «te perdono», pero aferrándote al dolor como si fuera un rencor? ¿Qué pasos puedes dar para avanzar hacia el verdadero perdón?